Back to Tribal times

Once we take a look at how society has evolved and progress we realized that the tribal form was the first to emerge and mature, beginning thousands of years ago. This way of living and growing as a cultural group was based on kindness and a distinct sense of identity, of belonging. Families weren’t different from the system. Raising the children and providing for the family members to survive were done as a collective task. The “whole” working for each individual, each individual working for the “whole”.

Then came the institutional, market, and now networking forms of organization and working closely as a “whole” was relegated to a second level. Families raising their kids alone, far away from grandparents to guide them, miles away from friends to share the load of child upbringing. Until now. Easy access to Internet, blogging, and social media have created a phenomenon that could bring us back to tribal times with modern modifications.

Families raising their kids alone, far away from grandparents to guide them, miles away from friends to share the load of child upbringing. Until now.

Global awareness, international job openings, economic crisis and civil war are some of the reasons why people have decided to embrace nomad life again, living abroad far way from the comfort zone that provides a safety net.  There are millions of immigrants moving from one country to the other yearly, facing cultural changes and language disadvantages. All of the suden we found parents enduring the difficult task of “parenting” with no guidance at all in foreign surroundings. Until now.

In 1994 the first blog was created (Links.net) and since then, a whole new era of writing and communicating arised to connect people around the world in no time with minimal difficulties. Many say that social media and the web drive us away from family members and friends, but I disagree. In 2014 I started following some multicultural and traveling Instagram accounts just for the sake of looking at beautiful pictures of places I personally wanted to visit, and to discover more about other cultures. Until then, my life as an immigrant has made me raise my three little ones miles away from my mother, and in some way, my days as a mother were spent in solitude. Yes, I did have good friends from whom I learnt a lot about the culture of the host country, but sometimes I was in need of that someone sharing similar experiences, someone who would know how it is to move abroad, learn a new language, and recreate a whole new career.

…but sometime I was in need of that someone sharing similar experiences, someone who would know how it is to move abroad, learn a new language, and recreate a whole new career.

And it happened. I created new connections with moms around the globe just by commenting on their posts and asking questions about child care, travel planning, and more. Yes, it may sound superficial, but let me asure you that many of these social media connections have become friends, people that share my values, experiences, love for bilingualism and multicultural life. No, they’ve not replaced my “face-to-face” friends and acquaintances, that would be irresponsible of me. We need local friends in order to create a bond with the host community and reinforce that feeling of belonging. But these IG or FB friends, complement my net of working, raising kids, and enjoying my life as an expat/immigrant woman, wife, and mommy.

As a result, I feel more connected to my reality, empowered by the stories of many ladies walking the same path, and most important, I don’t find myself alone. For good or not so good, there is always someone dealing with the same situation. I feel part of a tribe! We are a tribe! Again, after all of these years, we are developing a new form of tribal organization. Moms from all corners of the world are connecting, together, sharing knowledge and despair, making life abroad easier and prettier.

Moms from all corners of the world are connecting, together, sharing knowledge and despair, making life abroad easier and prettier.

Today I was inspired by you, mommy, daddy, blogger. I thank you, my IG friend who sees my kids grow in every picture I post. You, mom, who participate in my group chats, and allow me to be part of your reality by sharing with me your problems as a global family and the sweetness of your success. Let’s continue being a whole, a tribe, working together, supporting each other with every written text, and every taken photograph. Remember that these connections go way beyond the financial benefits that may bring to you and your family. We are raising our children together, like in neolithical times, as a tribe, as a one big united family, as a “whole”.

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Padres de los Little Nómadas

Hablamos mucho de las características de un niño multicultural o como los llamo yo “little nómadas”, sin embargo es poco lo que se dice de los adultos responsables de esos pequeños que crecen en un ambiente diverso, rodeados de diferentes idiomas y tradiciones. ¿Quiénes son estos padres, abuelos, guardianes que crían chicos globales? Comparto con ustedes algunas de las cualidades encontradas en familias conocidas  y características propias, que tal vez se asemejen a lo que ustedes sienten como parte comprometida a la educación integral de sus chicos. Por lo general, un padre que forma hijos globales reúne estos rasgos:

  • Fue criado en un hogar donde se le daba prioridad a la lectura de material sobre otros países y culturas, quizás viajes frecuentes y en donde se promovía el aprendizaje de un segundo idioma como parte fundamental de la educación.
  • Personas que, al contrario del punto anterior, fueron educadas en casa, es decir, no se promovía la educación en el exterior o bien se esperaba que el futuro se diera en el país de origen. Este fue mi caso. Mis padres no vieron como prioridad que yo aprendiera inglés o que me fuera al extranjero para hacer un estudio de post grado, pero yo siempre soñé con irme lejos y recorrer el mundo.
  • Adultos valientes que dejaron su zona de confort para probar suerte en el extranjero, dándoles a sus hijos la oportunidad de conocer otras tradiciones y de aprender otras lenguas.
  • Mujeres y hombres que se vieron en la necesidad de dejar su país de origen debido a una crisis social, política, guerra, o desastre natural. La búsqueda de un futuro mejor para ellos y sus descendientes es prioridad, aun cuando implique dejar todo atrás, empacar la vida en una maleta y empezar desde cero en tierras lejanas.
  • Adultos emprendedores, y no me refiero solo al emprendimiento de un negocio, sino también de una carrera, de forma de ser y de costumbres. Nos re inventamos, nos creamos un nuevo yo producto de la mezcla de los valores de origen y de lo aprendido en el país huésped.
  • Personas “elásticas”, capaces de promover las tradiciones propias en casa y adquirir las del lugar de destino. Nos hacemos artistas capaces de esculpir niños felices de desayunar una arepa con queso y cenar un “schnitzel” con patatas salteadas. Personas que celebran la Navidad cantando villancicos como “El Burrito Sabanero” y “Silent Night”.
  • Mujeres y hombres de corazón dividido, con seres muy queridos en el terruño propio, y con amistades nuevas que nos brindan su apoyo y nos dan la bienvenida en otras lenguas. Nos resulta difícil vivir lejos de nuestros familiares en el país de origen; alejarnos de los amigos que nos acompañan en esta jornada de inmigrantes nos resulta también doloroso.
  • Adultos capaces de sobrellevar el miedo y la frustración que acarrea empezar desde cero en tierras lejanas. Siempre encontramos una respuesta optimista a las preguntas cotidianas como ¿qué hago aquí? ¿para qué me fui de mi tierra? ¿aprenderé algún día el idioma y la dinámica del país huésped?
  • Padres expertos en tareas múltiples, pues la abuela y la comadre no están cerca para ayudarnos en la crianza de los niños. Ante la imposibilidad de poder salir al cinema con la pareja, nos la inventamos para acostar a los chicos tempranito y recrear la sala de cine en casa… de alguna forma hay que darse una escapadita.

Con estos puntos te celebro a ti, adulto encargado de la crianza global, mi adulto multicultural… Tú quien siempre buscas superarte y ser mejor cada día; tú quien sin importar el costo y la falta de tiempo, aprendes un idioma extranjero para apoyar a tus hijos y encontrar un mejor empleo; tú capaz de sonreír y llevar el nombre de tu tierra en alto. Esto es una oda a tu valentía y entereza, ejemplo de que sí se puede.

Esa mano amiga: Un mentor

Nuestra llegada física al país destino no significa que el caos de la mudanza y la despedida haya pasado. En la mayoría de los casos, las fases de despedida y transición se alargan hasta bien entrado el primer año de estar viviendo en nuestro nuevo hogar. Toma tiempo, paciencia y voluntad aprender la dinámica del país huésped, las tradiciones, los “sí” y “no” de un lugar que nos es desconocido.

En nuestro caso nos ayudó mucho tener un mentor o grupo de mentores, manos amigas, quienes nos orientaron en esos primeros tiempos de adaptación e inestabilidad emocional tanto en Estados Unidos (2002) como en Alemania (2014). Creo que para mí la experiencia de tener a alguien que me guiara, me hablara y se tomara el tiempo para ayudarme a aprender lo más básico, me marcó de forma tal que me ha servido de inspiración y motivación para fundar Little Nómadas. Siento en lo más profundo, que tuve la fortuna de contar con mentores que hicieron del período de transición una experiencia enriquecedora y menos traumática, y es por ello, que deseo brindarle apoyo a aquellos que emprenden el camino que yo ya he transitado.

Siento en lo más profundo, que tuve la fortuna de contar con mentores que hicieron del período de transición una experiencia enriquecedora y menos traumática.

Cuando nos aventuramos en una nueva ciudad, un nuevo lugar, necesitamos de una mano amable que responda nuestras preguntas y nos introduzca en la comunidad. Estas personas van a ser nuestros puentes que permitirán la integración eficaz y más rápida de nuestra familia y de nosotros mismos. Todos necesitamos alguien que nos indique como se clasifica el reciclaje, los días en los que pasa el camión de basura, donde se paga el recibo de la luz, cuáles establecimientos reciben solamente pago en dinero efectivo, el horario de autobuses y la iglesia más cercana. Recordemos que somos como niños pequeños empezando desde cero, en muchos casos sin ni siquiera hablar el idioma del lugar.

El detalle importante radica en encontrar al mentor o coach adecuado. Después de todo, será esta persona la que nos presentará grupos de amigos, marcará el tipo de actitud que tendremos hacia la sociedad huésped, y de la que aprenderemos como manejarnos en las situaciones diversas de nuestro nuevo entorno. Si nos encontramos con un paisano deprimido que solo habla mal del país destino, quien sentimos nos “hunde” con sus energías negativas y actitud conformista, la experiencia de tener un mentor nos parecerá un desastre. Es vital que seamos amables y agradecidos con aquellos que se nos acercan con ganas de ayudar, pero siempre manteniendo una distancia que nos permita observar como se desenvuelve esa persona en la comunidad, cuál es su rol, si es hostil hacia los locales o receptiva, antes de establecer una relación de amistad seria y duradera. No dejemos que el desespero de estar solos en un país extraño nos lleve a relacionarnos con personas que tendrán un impacto negativo en nuestro propio proceso de adaptación.

Mis recomendaciones para encontrar esa mano amiga que nos ayude a transitar el camino de inmigrantes se basan principalmente en buscar apoyo de aquellos quienes ya estén integrados en la comunidad, o que al menos atraviesen ese proceso de forma positiva. Personas que compartan intereses comunes, como deporte, escuela de los hijos, cine, arte, organizaciones de apoyo al extranjero, o bien centros religiosos. Así mismo, debemos prestar atención de conseguir al mentor que no solo dedique sus esfuerzos a la integración de los adultos de la familia, sino quien también se tome el tiempo de facilitar la adaptación de los pequeños de la casa. Asesoremosnos en la empresa que nos ha dado trabajo en el extranjero, o bien, recurramos a los maestros de nuestros hijos, para obtener información de clubes deportivos y centros comunitarios, así como organizaciones de padres y representantes en donde podamos conocer personas con quien conversar y a quienes consultar dudas. Determinemos si tenemos la disponibilidad económica para costear un programa de coaching formal y multidisciplinario, mediante el cual podamos planificar reuniones semanales que nos permitan resolver inquietudes de distintos ámbitos: familiar, laboral, económica. Analicemos la posibilidad de un mentor online, quien con su experiencia, nos oriente en el proceso migratorio, de transición y participación en la comunidad huésped.

Determinemos si tenemos la disponibilidad económica

para costear un programa de coaching formal y multi disciplinario

A lo largo de este proceso de mudarnos a dos países diferentes y de integrarnos, despedirnos y re integrarnos nuevamente, he encontrado programas útiles con personas amables que se han tomado el tiempo de pasearnos por nuestra nueva ciudad, enseñarnos lo básico del funcionamiento comunitario y nos han abierto las puertas de su hogar y de su amistad. Por ello, me siento agradecida y comprometida a hacer lo mismo por todo aquel que lo necesite. Recuerden que estar preparados es fundamental para sentirnos estables en el país destino. Esto requiere esfuerzo y responsabilidad de nuestra parte para utilizar las herramientas adecuadas y disponibles. No estamos solos en esto. Infórmense.

¿Quién nos apagó la luz?

Hace unos días tuve el privilegio de conversar con un grupo de mujeres valientes, guerreras, de temple, que lo habían dejado todo para re inventarse lejos de su terruño. Al escucharlas me percaté que todas brillaban con luz propia: profesionales, artistas, deportistas, maestras, mamás, esposas, mujeres… cada una con sus propias virtudes e imperfecciones. Todas buscando la respuesta ante tanto desasosiego y ansiedad… Es que comenzar desde cero no es fácil… es que dejarlo todo atrás es una travesía para los fuertes de espíritu. Ellas me confiaron sus miedos y sus sueños, la tristeza sentida en lo más profundo del alma por la pérdida de lo familiar, de los lugares añorados y de los sabores recordados. Era como si alguien les hubiese apagado la veladora de la alegría de un solo soplido.

Recordé mis propios temores vividos hace años producto de dos cambios de país, de idioma y cultura. Esa falta de luz no es más que el luto que se lleva dentro por un cambio drástico en nuestras condiciones de vida. Es esa respuesta normal y saludable para expresar que sufrimos, que nos duele salir de nuestra zona de confort para mudarnos a un lugar distinto. De pronto nos volvimos seres inestables, con arranques de ira, melancolía y frustración, sin dormir, sin cabeza para nada… es que dejarlo todo atrás no es para los débiles del corazón…. Compartí con ellas mis experiencias que sirvieron de encendedor para prender esa llama que había existido en mi país y que ahora debía brillar en caminos distantes. Les dije que era necesario tomarnos un tiempo para llorar, para sentir cada emoción en su totalidad, porque los duelos no se apuran, no se esconden, no se amordazan. El luto migratorio es la manifestación de un proceso que nos arranca de raíz y nos desordena la voluntad, pero que no debe ser llevado a cuestas solo. Para recuperarnos y seguir adelante debemos establecernos un plan que nos permita sentir, crecer y aprender de lo vivido. Somos nosotros mismos los responsables de nuestra mejoría y debemos recurrir al apoyo de otras personas que compartan nuestras circunstancias y dilemas para salir adelante con aires de cambio.

… es que dejarlo todo atrás no es para los débiles del corazón. 

¿Qué hacer?

  • Reconoce tus sentimientos de dolor, esconderlos no te hará bien.
  • Acepta el proceso de luto de quienes te acompañan en esta travesía, pareja, hijos, padres.
  • Busca ayuda profesional cuando sientas que tu tristeza es tan profunda que interfiere con el desarrollo de tu vida diaria. Está bien esconderse debajo de una cobija por un tiempo y llorar el miedo al cambio, pero si con esto estamos descuidándonos a nosotros mismos y a los nuestros, quizás sea momento de pedir apoyo de quienes saben un poco más que nosotros.
  • Practica actividades que te permitan canalizar la frustración y que te hagan sentir relajada: deportes, escribir, manualidades, leer. Lo importante es conseguir expresar nuestras emociones de manera saludable sin descargar nuestro enojo con las personas que nos rodean.
  • Reúnete con grupos de personas que atraviesan por situaciones similares, o con aquellos quienes han vivido la misma experiencia y ya han superado el duelo migratorio. Compartir anécdotas te ayudará a no sentirte extraño, aislado y culpable. Utiliza la tecnología como aliado para estar en contacto con familiares en el país de origen y para establecer relaciones con personas en comunidades de tipo online. Hay que hablar, comunicarse.

Somos nosotros mismos los responsables de nuestra mejoría…

No olvidemos que aterrizar físicamente en nuestro nuevo hogar no significa que ya estamos listos para integrarnos a un nuevo conjunto de normas y tradiciones locales. La etapa de transición entre despedirnos de los nuestros y entrar al nuevo país puede extenderse por períodos largos, dependiendo de cada persona. Para algunos seis meses es un buen tiempo para comenzar a “pertenecer” a la cultura huésped e iluminar con las cualidades y habilidades propias la comunidad en la que viven. Recordemos pues, que debemos ser parte activa de nuestra adaptación y que nuestra felicidad no depende de la aceptación de otros, sino del esfuerzo que hagamos para ir del dicho al hecho, es decir, del “deseo” de estabilidad a llevar a cabo las acciones necesarias para establecernos en el país destino. Sí se puede.

 

 

Libros para pequeñitos

Aquí en casa iniciamos esta jornada plurilingüe en el año 2004, con el nacimiento de nuestro primer hijo mientras vivíamos en Fort Worth, Texas. Desde los meses de embarazo estábamos claros de que en casa se hablaría puro español. Nuestro chiquito debía aprender el idioma de su madre, sus abuelos, su sangre… Luego nacieron los hermanitos, copiando todo lo que nuestro primogénito hacía, carcajadas, gestos, palabras, en inglés y español, saltos y piruetas. Nuestra casa era como una comedia, en donde los idiomas empezaron a mezclarse producto de una madre hablachenta, un padre trabajando todo el día y la música y libros regalados por la familia y los amigos. Las oraciones en Spanglish no se hicieron esperar, y con ellas mi orgullo de madre y la mirada algo ecléctica de los abuelos y tíos venezolanos. Yo sentía orgullo profundo al verlos paseándose por los dos idiomas de forma natural, espontánea y simpática. Nuestros seres queridos observaban un tanto dudosos, comentando que “estos niños” no hablan ni una cosa ni la otra… Entre pañales, visitas al médico y vídeos de Plaza Sésamo, continuamos este camino que nos ha traído más satisfacciones que frustraciones. Nuestros nómadas han sido siempre felices y joviales, con ese tumbao latino que nos caracteriza, haciendo que cada palabra en inglés fuese una poesía… una melodía tropical.

Llenarme de información y de material fue clave para mí como mamá queriendo criar niños globales. La meta siempre ha sido y será mantener la lengua madre (español), tener nivel nativo de inglés, y ahora, dominar el idioma alemán. Hace tres años nos mudamos a Alemania y desde entonces tenemos la misión de adquirir esta lengua tan apasionante y compleja. Entre tanta búsqueda y paseos a la biblioteca, llegamos a la conclusión de que los libros son la herramienta  perfecta para nosotros como familia porque proporcionan los elementos necesarios para desarrollar las distintas destrezas del lenguaje en cada etapa de crecimiento de nuestros hijos. No es desconocido para familiares y amigos, recibir pedidos de nuestra parte solicitando libros de regalo, tesoros de cada país que guardamos como joyas preciadas.

Hoy quiero compartir con ustedes algunos de los libros que solía leerle a mis chicos cuando estaban pequeñitos, y con los cuales aprendieron a leer tanto en inglés como en español. Espero puedan entender la nostalgia de mis líneas, mis hijos ya no son tan bebés, y cada página de estos libros así me lo confirman. De esta forma, démosle la bienvenida a mi libro para aprender a leer favorito: Nuevo Mi Jardín de A. Díaz De Cerio. sus sílabas coloradas e ilustraciones captaban la atención de mis niños, al punto de que se nos hizo divertido practicar lectura de vocabulario básico en español; dos veces a la semanas fueron suficientes para introducir terminología y fomentar el amor por nuestro idioma.

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Igualmente, coleccionamos cuentos de siempre, como La Caperucita Roja, El Gato con Botas, El Flautista de Hamelin, entre otros. Incluso ahora, ya no siendo tan pequeños, mis nómadas leen estas historias como si el tiempo no hubiese pasado. Libros como El Principito y un compendio de los cuentos de los Hermanos Grimm, se unieron a nuestra pequeña biblioteca para continuar nutriendo la creatividad de mis hijos, mientras afianzan vocabulario ya adquirido en español. En cuanto al inglés, son muchos los títulos que sirven para atraer la atención de los niños y motivarlos a explorar nuevas palabras y estructuras gramaticales básicas. Aquí en casa tenemos la serie de cuentos de “If You Give a Mouse a Cookie” de Laura Numeroff, The Very Hungry Caterpillar de Eric Carle, Green Eggs and Ham de Dr. Seuss y la serie Thomas The Tank Engine… es mucho el material que tenemos en casa y al cual le debo el mejor de los resultados: niños capaces de leer en inglés, español y alemán. Ha tomado tiempo, días de flojera y otros de desesperación, pero ha valido la pena. Y ustedes, ¿cómo incorporan los libros en la adquisición de lenguas extranjeras en casa? ¿Tienes algunos que nos puedas recomendar?

Es importante que como padres recordemos que nada debe ser obligado, sin embargo, seremos nosotros los que marcaremos la pauta y los límites de los ratos de lectura y aprendizaje de una lengua. Recordemos que debemos hacer de este rato un momento agradable, de compartir, de conectarnos con nuestros pequeños… Ellos crecen muy rápido y aun cuando me sienta feliz y orgullosa, les confieso que presenciar su etapa de lectores independientes me ha dejado con el corazón arrugado… Aprovechen este tiempo y disfruten de un buen libro infantil con sus chicos. No se arrepentirán.

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Abriendo Puertas

Este fin de semana compartí de cerca una historia de partida… de dejarlo todo y empacar la vida en unas pocas valijas. A pesar de que nos separaba una distancia considerable, esa familia y yo nos conectamos por medio de las maravillas tecnológicas que nos unen en una sola causa: abrirnos camino en tierras lejanas. Su andar se convirtió en mi andar, y hoy me siento en ascuas esperando noticias de esos niños que despertarán en un nuevo sueño.

Compartir esta experiencia me hizo reflexionar un poco sobre la naturaleza humana y su afán por echar raíces en el lugar donde las necesidades básicas se satisfacen. ¿Pero qué ocurre cuando las circunstancias nos ponen en la calle? ¿Cómo reaccionar cuando nos vemos obligados a abrir las puertas del corazón para dejar ir lo que ya no sirve? Estamos tan condicionados a mantener bajo llave lo que más atesoramos, que resulta una tarea colosal el destapar los rincones del alma para dejar pasar los nuevos rayos de luz que resplandecen en nuestro destino. Pienso entonces en el corazón como un cerrojo que solo podrá ser abierto con la llave adecuada, con las palabras que embalsaman la tristeza ardiente del que se va y todo lo deja.

Constituye nuestro deber, abrirnos a lo nuevo y desconocido, maniobrando para no dejar salir nuestras bases culturales mientras permitimos la entrada a novedosas tradiciones vestidas de gala… resplandecientes y altaneras. Dejemos que el aceite de un nuevo idioma suavice la cerradura de nuestros temores, y seamos capaces de ver lo bello en cada rostro extraño, en cada recoveco misterioso. Mi consejo para esa familia llena de miedos y expectativas fue similar al que me recité a mi misma cuando arranqué las raíces de mi terruño: llora, ríe, estremécete de emoción por cada enigma del país huésped. Tu vida es ahora una página en blanco, fresca, pero no están solos, viajan junto a ustedes niños que esperan ansiosamente ser guiados en esta jornada fantástica. Elijamos enfocarnos en el principio de que estamos llegando más que en el hecho de que nos estamos yendo. Seamos pues esos candados inscriptos con la lengua madre anclados en remotos parajes, destapados a lo que venga… unidos, despiertos y anhelantes. Seamos la versión curiosa de nosotros mismos… La oportunidad está dada ¡aprovechémosla!

 

 

El Gran Paso

Has decidido dejar tu zona de confort y mudarte a otro país con los tuyos. Después de mucho pensar has comenzado a transitar el camino de las despedidas y la separación. ¡Qué de recuerdos! Escribir estas líneas me transporta a hace unos años cuando decidimos dejarlo todo y venirnos a Alemania con la idea de explorar nuevos sitios y aprender una tercera lengua. Nos armamos de valor, positivismo y unas cuantas maletas… sin embargo, hubo mucho que hacer antes del día de partida. Sé por experiencia propia que el torbellino de emociones no permite que veamos las cosas con claridad y que podamos ordenar prioridades; les confieso que a mí me ayudó mucho hacer listas: cosas por hacer con los niños, puntos a cerrar en el trabajo, documentos importantes para empacar, compras de último minuto, venta de inmuebles… y pare usted de contar. Creo que hay algo que nos hace sentir realizados en cada lista que completamos, en cada punto finiquitado.

Comparto con ustedes algunos de los aspectos incluidos en nuestra lista “Con los niños”, que contribuyó enormemente a que no dejáramos pasar nada por alto y el proceso de separación y transición de nuestros hijos fuese más llevadero.

Conversar con los pequeños de la casa

Dependiendo de la edad, los niños notarán que algo pasa, que mamá y papá actúan distinto y sienten los cambios por venir. Incluirlos en el proceso fue muy beneficial para nosotros. Recordemos que para los chicos es importantísimo sentirse seguros, saber qué esperar, tener una rutina. Mudarnos a otro país significaba cambiar eso, por ellos les debíamos al menos el chance de formar parte de la toma de desiciones y actividades como empacar, escoger el nuevo hogar, elegir su ropa para el día del viaje y escoger los libros y juguetes que traerían a su nuevo mundo.

Aceptar sus emociones y establecer límites 

Frustración, rabia, tristeza, ansiedad, alegría son emociones que colorean el arco iris sentimental de nuestros hijos (y por qué no de nosotros mismos) una vez iniciado el proceso migratorio. Todo esto es normal… repite conmigo: todos estos altos y bajos son normales. Por naturaleza somos reacios al cambio y a lo desconocido, tus hijos no son extraños a esta realidad. ¿Cómo manejar rabietas y llantos? Con amor y comprensión. Comparte con tus pequeños tus miedos, recuérdales que es normal sentir temor y que lo que ellos experimentan no los hace malos o raros. Así mismo, transmíteles seguridad y alegría por los momentos venideros, háblales de las cosas lindas que les aguardan en el país huésped y establece claramente qué rutinas serán mantenidas aun después de la mudanza. Esto es muy importante: tratemos de mantener ciertos aspectos de la rutina familiar: cenas todos reunidos en la mesa, oraciones antes de dormir, lectura de un cuento, todo eso que les brinde un ancla de seguridad en medio de tanto cambio. Aquí entran en juego los límites y reglas de crianza de casa. Tu hijo debe entender, con tu ayuda, que sus emociones son normales, y que hay maneras saludables y amables de manifestarlas, pero eso sí, no se aceptarán conductas que vayan en contra de las reglas de la familia. Guíalos, tu eres el timón de tus hijos.

Cerrar ciclos y establecer fechas para despedidas

Ayuda a tu hijo a escoger la mejor forma de decir adiós a sus compañeritos de clases, deportes, maestros y seres queridos. Nosotros hicimos tarjetas con papel cartulina de color, escarcha o brillantina, marcadores y pegatinas (calcomanías). En ellas escribimos las razones por las cuales extrañaríamos a esas personas, sus cualidades y apegos. Los niños las repartieron a familiares y amigos como paso importante de cerrar su ciclo en el país de origen. Esto no significa que no tendrán más contacto con estás personas, sino que el tipo de relación cambiará porque ahora usaremos la tecnología para conectarnos con esos seres amados que dejamos en la distancia. De igual forma les organizamos una fiesta de despedida a la cual asistieron sus compañeros de escuela y amigos del tenis y fútbol. Fue un momento muy emotivo que llevamos en el corazón. Les confieso que ver llorar a mis hijos despidiéndose fue muy duro y me hizo dudar de la certeza de nuestra decisión… pero de inmediato recordé que el llanto y la añoranza son parte de este proceso, y que la aventura que nos esperaba fuera lo valía.

Presentarles el nuevo idioma

Una parte relevante de mudarse a otro país es el idioma. Este aspecto es complejo y debe ser manejado con mucha paciencia y optimismo, organización y perseverancia. De acuerdo a nuestras vivencias, exponer a los niños a la lengua del país huésped es una buena forma de introducirlos en ese mundo del bilingüismo (o plurilingüismo en nuestro caso). Ya desde antes de viajar, busquemos oportunidades para que nuestros niños vayan familiarizándose con la lengua meta: libros, vídeos, juegos, aplicaciones, y un atlas son tus mejores aliados. Para nosotros no fue posible inscribirlos en un curso de alemán antes de mudarnos por la premura de la decisión y la rapidez del cambio, sin embargo recomiendo que si existe la posibilidad, los chicos visiten alguna clase en grupo o privada en donde puedan adquirir lo básico para emprender la jornada bilingüe. En el caso de no tener esta oportunidad, escuchar la lengua y leer cosas interesantes de su nuevo país los ayudará a no sentirse tan perdidos al principio.

Estos son solo unos pocos aspectos a considerar en esta travesía de dejar el país propio y aventurarnos a lo desconocido. Da miedo, pero una vez saboreadas las mieles del cambio, vale la pena. Adjunto encontrarán una “check-list” que podrán imprimir gratuitamente check-listpara organizar un poco la partida. Espero les sea de utilidad. Recuerda que no tenemos porque transitar este camino solos, somos muchos los que nos apoyamos para alcanzar el éxito familiar en tierras lejanas.

Bon Voyage!

Quejas viajeras

Y aquí me siento con ustedes a contarles de las famosas quejas viajeras. Creo que hay lugares que se prestan para numerosos lamentos infantiles, y Europa con sus cientos de iglesias y museos es uno de ellos. Para nosotros los viajeros más mayorcitos, esto de visitar maravillas arquitectónicas nos apasiona. Cada iglesia vista es una imagen que atesoro en mi corazón, en mis recuerdos… como una fotografía mental. Sin embargo, el panorama es totalmente distinto para mis pequeños nómadas.

Recorrer Europa constituye una aventura que incluye un poco de todo: gastronomía, hermosa naturaleza, monumentos, contacto local y arte, entre otros. ¿Cómo transmitirles a nuestros chicos la curiosidad que sentimos y cómo motivarlos a disfrutar de los detalles que por su corta edad, puedan parecer tediosos? Aquí algunas ideas nacidas en medio del solazo veraniego de Praga y de la brisa helada de Copenhagen. Está de más decirles que hemos aprendido a actuar bajo presión… No hay mejor “detonante” de creatividad que un viajero de 10 años arrastrándose de aburrimiento por las calles de una de las tantas ciudades visitadas, negándose a entrar a una iglesia más. ¡Tomen nota y luego me cuentan cómo les va!

Para los chicos cuyo pasatiempo es la lectura, recomiendo buscar libros, folletos y cualquier material impreso sobre el lugar que visitarán. Por lo general estos niños se interesan por el arte y la historia, y obtener información extra de los distintos monumentos les dará esa sensación de control y motivación para explorar sin sentirse perdidos. Yo incluyo un mapa de la ciudad que le permite a mis pequeños marcar sus puntos de interés y ubicarse mientras caminamos (eso los mantiene concentrados en la ruta y los distrae de discutir con los hermanitos). Si al contrario te ha tocado un viajerito super activo que no agarra un libro a menos que tenga ilustraciones llamativas, los juegos serán tu mejor aliado (y la paciencia también). Para Miguel, 11 años, mi esposo inventó el proyecto “puertas del mundo”, en el cual papá e hijo buscan puertas interesantes para sacar fotos y luego hacer un libro que enviamos de regalo a los abuelos en Venezuela y Estados Unidos, y además exhibimos en la mesa de la sala. Miguel se siente orgullosísimo de ser el protagonista de un libro (emoción a montón) y aprende de cada sitio visitado. En Internet hay una gran variedad de páginas web que pueden ayudarlos a diseñar el libro de sus sueños. La historia es un tanto diferente con la chiquita de la casa. No se porqué pero con Verónica cada voyage es una historia diferente. En Francia le dimos una cámara de fotos porque hacer un album de recuerdos era su meta. En Italia llevaba unos lápices de colores y una libreta en la que dibujaba lo que veíamos y tomaba algunas notas. De qué depende, no lo se, pero les digo que ella me mantiene “distraída” pensando en cómo será la próxima travesía. Ya les contaré…

Viajar con niños es una aventura que incluye sus altos y sus bajos, pero eso hace la experiencia todavía más valiosa. Hemos notado que crecemos como familia en cada viaje. Que logramos distribuir roles que nos hacen sentir cómodos e importantes… Los niños se sienten queridos y valorados mientras desarrollan respeto por las tradiciones extranjeras y un sentido de independencia que les será de mucha utilidad cuando crezcan. No dejen de explorar por miedo a las quejas viajeras. Al final, lo que recordamos de los viajes son los momentos compartidos y las experiencias vividas…

 

 

 

Raising Children Abroad

Very often I’m asked about my children and their integration process here in our host country. As I always explain, moving to Germany has been one of the greatest experiences we could’ve ever had, so many opened doors, so many chances to expose our kids to other cultures and languages… simply put: PRICELESS. Although we have our difficult days, integrating into the host culture has been a smooth journey. I think being and staying positive at all times has been the key to our success as a family of five living abroad and learning a third language. After too much talking, my husband and I have summarized the things that we consider important to us to raise children far away from the home country, and we would love to share these with you all:

1. Be informed. Read, ask, visit the web, travel… just gather as much information about your future home as you are able to. People tend to fear the unknown, and your children aren’t different. They need to know where you are taking them.

2. Make a list of things to be accomplished during the farewell and transition periods. We are great fans of “lists”! I make lists for everything! Your child needs to say his or her farewells before flying to the next adventure. Also, it would help considerably if your children have a plan of what needs to be done after arriving to the new town. Language learning? Visiting a sport club? Buying a bike?

3. Support your children and their emotions. Don’t ignore their feelings. Please let them know how you feel, too. Help them understand that it is normal to be afraid of what we don’t know and that with time, all these feelings will dissipate to open new doors for them and the whole family.

4. Stay united, be a unified front. Children need to be surrounded by love and supported by strong family connections. Also, new roles will be better adjudicated if each member of the family feels special, valued, and part of a group.

5. Be positive, have an optimistic attitude. Little ones learn tons by following examples. Your kids look up to you! It is your job to show them an enthusiastic approach towards change and its consequences.

Somehow these points have taken us through highs and ups. Our children have integrated into their host community and its traditions. They are happy kids learning about globalization and diversity, and we feel so proud of them!!!

How do you handle change at home? Tell us about your expat experience!

Odyssey at the Museum

Having kids adds another dimension to museum visits. All of the sudden the simple task of contemplating your favorite masterpieces becomes an impossible mission that threatens with ending your day and possibly, your whole trip. Don’t get me wrong, my children look forward to going to the museum, but there is something about crossing its entryway that dissipates that emotion and provoques a mixture of reactions.

Kid #1 is the one who has read every single piece of information about the artwork shown at the museum and lets you know that he isn’t learning anything new at the moment. Yes, looking at the paintings or sculptures is exciting but not for more that 10 minutes. He proudly announces that he is ready to go after 15 minutes of arriving to the place. Kid #2 is another story. He isn’t interested in reading any of the descriptions of the masterpieces or the brochure from the museum. He is simply way too lazy to care about learning unless I make the whole thing a thriller. I need to tell him the more exciting details about the painters lives, how they looked like, studied, ate, and died, just to get his attention long enough to absorb something from the exhibition. Kid #3 learns by listening, she doesn’t do much reading, but sounds get her attentiveness. For her I make sure to always order an audio guide, she loves it and it guarantees that we, grown ups, are able to concentrate on the art instead of her yawning and yapping.

We visited the Vincent Van Gogh Museum in Amsterdam two days ago. It was quite the adventure! My little ones were excited and knew some interesting facts about the artist and his crazy life, but again we had to be very creative to keep them motivated and encouraged to walk for two hours with the less amount of complaints as possible. We conquered it and we did it! It was stressful, but at the end I felt accomplished and proud. Every visited museum represents a tool that I’m giving them to grow well rounded: global. The three Little Nómadas enjoyed Van Gogh’s masterpieces and his story of passion, art, and lunacy, and they left the place wanting more! As a reward, they got to run for as long as they wanted in the Vondelpark and ate “bitterballen” and “stroopwafels” while mommy drank coffee sitting on a bench.

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