FOCUS: Descubre tu Perfil de Emigrante

¿Te has preguntado alguna vez si posees las característica necesarias para emigrar? ¿Has tomado nota de esas habilidades que te ayudarán a transitar el camino migratorio de forma satisfactoria? ¿Y qué me dices de los aspectos de tu personalidad que quizás entorpezcan el proceso? Te aseguro que te he hecho pensar. Es que en el afán por preparar la partida solemos concentrarnos en los aspectos laboral, vivienda, educacional y legal del proceso migratorio y dejamos de lado esa preparación emocional tan importante para nuestra calidad de vida en el extranjero.

Hace dieciséis años dejé mi país para aventurarme en la dinámica de vida estadounidense y perseguir el sueño americano, y a pesar de que las expectativas fueron las equivocadas y terminé re-inventándome como mujer y profesional, nada me afectó más que la amarga sorpresa de descubrir que lo había dejado todo sin cerrar ciclos, sin mirar hacia adentro y conocerme mejor y sin saber con certeza qué aspectos de mí misma eran beneficiosos para el cambio y cuáles tenían que ser atendidos con detenimiento por constituir un obstáculo en mi vida como emigrante.

Mucho tiempo después un segundo proceso migratorio tocó a mi puerta y esta vez me dispuse a prepararme lo mejor posible. No tenía mucho tiempo, la decision de mudarnos a Europa debía ser tomada en dos semanas y la mudanza comenzaría en un mes, pero esto no me detuvo en mi búsqueda de esos aspectos que como mujer, esposa, madre y profesional me garantizarían una emigración feliz. Supongo que el hecho de dejarlo todo y mudarnos a otro continente representaba un mayor reto porque esta vez no lo hacía sola. Mi esposo e hijos venían conmigo y no podía darme el tupé de sufrir y lamentarme como lo había hecho años atrás.

Nada me afectó más que la amarga sorpresa de descubrir que lo había dejado todo sin cerrar ciclos, sin mirar hacia adentro y conocerme mejor y sin saber con certeza qué aspectos de mí misma eran beneficiosos para el cambio…

Por consiguiente comencé a tomar nota de mis fortalezas, cosa que no fue fácil porque arrastraba conmigo muchos años de lucha continua contra mi baja autoestima, escribía cada detalle de mi personalidad que utilizaba durante la preparación para el viaje y reflexionaba constantemente en esos aspectos que me habían ayudado a superar el reto de la primera emigrada. De igual forma tuve que bajar la cabeza y admitir que existían “detalles” que debían ser reconocidos, “abrazados” (por lo de que no hay emociones malas) y atendidos con cautela y premura. No se imaginan lo lista que me sentía sabiendo que llevaba conmigo las herramientas emocionales necesarias y la personalidad habilidosa para conquistar cualquier dificultad y disfrutar de los logros en otro país.

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Ser flexible para aceptar la aventura como parte de mi nuevo camino

Como consecuencia de este análisis interno y de los muchos libros, talleres y artículos en línea que leí posteriormente, confirmé que existen cualidades innatas de una persona y habilidades adquiridas a lo largo de la vida que nos hacen más propensos a asumir el cambio como una oportunidad de crecimiento y no como una amenaza latente a nuestra seguridad emocional y física. De allí comencé a concentrarme no solo en mis aspectos sino en los de mi marido e hijos y pude como resultado resumir en total cinco atributos que conforman el FOCUS de mi programa de transición emocional del emigrante y expatriado.

Confirmé que existen cualidades innatas de una persona y habilidades adquiridas a lo largo de la vida que nos hacen más propensos a asumir el cambio como una oportunidad de crecimiento

FOCUS encierra cinco componentes de personalidad relevantes:

Flexibilidad: ¿cómo ajusto mis necesidades emocionales a la nueva realidad que vivo? Esta interrogante nos lleva a considerar la forma en la que nos adaptamos a situaciones diversas y en lo cómodos que nos sentimos en momentos de confusión e improvisaciones. Esto es algo fundamental cuando nos mudamos al extranjero porque siempre se presentan situaciones que no estaban planificadas de esa forma o bien, nos toca conocer nuevas tradiciones, un nuevo sistema al cual debemos ajustarnos como individuos y como grupo familiar.
Organización: ¿qué tan estructurado soy con respecto a las rutinas familiares y de trabajo? Ser organizados nos permite desarrollar rutinas y rituales que le dan coherencia y estabilidad a nuestra vida y a la de nuestra familia. Cuando emigramos, es importante conservar la estructura que hemos manejado a los largo de nuestra vida para así incorporar algo de estabilidad y familiaridad a una situación y entornos desconocidos.
Curiosidad: ¿qué tanto disfruto de conocer lugares nuevos? Ser abiertos a situaciones novedosas es clave para la adaptación en el extranjero. Pero no olvidemos que dicha curiosidad debe ir directamente ligada a la capacidad de aprender de lo diverso sin tener una actitud juzgadora, una mente abierta a culturas diferentes y una actitud inclinada a educarse de lo visto en el nuevo entorno.
Undívago: ¿me dejo llevar por la situación y encuentro la forma de ser optimista aun cuando todo parece contracorriente? La respuesta a esta pregunta se basa principalmente en cómo vemos la vida y en particular, los retos. Una personalidad optimista, placentera, amigable y que busca lo bueno en cada oportunidad es altamente recomendada para expatriados y emigrantes. Ser undívagos nos permite construir puentes comunicativos con nuevas amistades, colegas y afines que si bien no comparten en un cien por ciento nuestra cultura, idioma e ideas, nos proporcionan esa red de apoyo que necesitamos al iniciar una vida en el extranjero. Por ende, le vemos el lado positivo a esa amistad que se forma y a las oportunidades brindadas por nuestra nueva comunidad.
Sociables: ¿qué tan abierto soy para acercarme a los demás y entablar una conversación? Una persona sociable por lo general se alimenta emocionalmente de los estímulos externos, por eso disfruta de compartir con amigos, reuniones familiares y la jovialidad de una cena con los colegas. Esa extroversión nos permite hacer amigos más fácil y rápidamente y eso nos ayuda enormemente a sentirnos parte del lugar al que recién nos mudamos. Sin embargo, no se preocupen los introvertidos, pues se ha descubierto que en el caso de las personas más reservadas, estas tardan en entablabar una amistad pero cuando lo hacen, las amistades suelen ser mas profundas y duraderas, algo que también nos hace sentir a gusto en el extranjero.

Una personalidad optimista, placentera, amigable y que busca lo bueno en cada oportunidad es altamente recomendada para expatriados y emigrantes.

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Nuestro perfil de emigrantes nos aliviana la ruta migratoria  

Determinar la presencia o ausencia de estás cualidades nos dará el chance de conocernos un poco más y así determinar nuestro perfil como emigrantes. Si bien cada persona y cada razón para dejar el país de origen es diferente, si bien cada personalidad puede ser exitosa en el extranjero, contar con un perfil favorable nos servirá de apoyo para ajustarnos más rápidamente al nuevo lugar, nos permitirá asumir la diversidad cultural y crecer a través de nuestras experiencias como expatriados.

Ahora bien, no vayamos a entrar en pánico colectivo y a salir aplazando planes o estemos saboteándonos a nosotros mismos si nos damos cuenta de que carecemos de alguno de estos atributos. Como bien expliqué al inicio de este artículo estas características pueden ser desarrolladas y atendidas a lo largo de la vida, incluso antes, durante y después de habernos mudado al extranjero. El único requisito es mirar hacia adentro para saber dónde reforzar conductas y reconocer cuándo debemos desarrollar estrategias que promuevan la flexibilidad, el ser sociables y undívagos, la curiosidad y la organización.

Si aprendemos a conocernos a nosotros mismos y somos asertivos, lograremos cultivar estas habilidades que serán parte de nuestro bolso de herramientas emocionales migratorias. Y es allí donde FOCUS nos brinda los recursos de auto evaluación y reconocimiento personal que tanto necesitamos si nos encontramos transitando el camino de expatriados. Listas y cuestionarios desarrollados con el perfil del emigrante son parte del asesoramiento que los participantes del programa FOCUS reciben como pieza clave de una formación integral y personalizada.

Por lo pronto te daré espacio para analizar los puntos aquí expuestos. Todos estamos llamados a ser exitosos en el extranjero, solo debemos concentrarnos en desarrollar las estrategias necesarias para asumir el cambio como chance de crecimiento personal y laboral, y contrarrestar nuestra predisposición a huirle a lo desconocido por miedo al fracaso y lo foráneo. ¡Atraévete! Mira hacia adentro… ¡Enfócate!

La Mujer Latina en el Extranjero

“Soy una mujer, y yo soy una latina. Esas son las cosas que hacen que mi escritura sea distinta. Esas son las cosas que le dan poder a mis escritos.” Sandra Cisneros 

Y es que en este recorrido que hacemos como viajeras permanentes, el escrito de nuestras vidas es fuerte, decidido y tenaz, como el espíruto latino. Pienso en viajeras continuas porque eso es lo que somos, eso soy yo y esa eres tú. La travesía de la mujer latina que emigra nunca acaba, jamás llega a su fin. Lo mismo ocurre con las que se toman sabáticos o las que recorren el mundo como expatriadas. Todas somos, de una forma u otra, caminantes de oficio. Una vez dejado el terruño original, son muchos los nidos constituidos, los sabores disfrutados y los abrazos repartidos que pasan a crear ese sentido de hogar que trasladamos, con lágrimas y risas, desde nuestra casa de cemento hasta nuestra séptima nube en un país lejano.

¿Pero qué nos distingue de otras mujeres emigrantes? 

La respuesta no se nos presenta fácilmente. Trataré de desglosarla en pedacitos de recuerdos y familismo.

1. Una mujer latina crece teniendo como norte la aceptación familiar y se forma bajo la protección de parientes y amistades cercanas. Nosotras somos por excelencia mujeres de familia, dispuestas a escuchar los consejos de la madrina y seguir las recomendaciones de la abuela. En muchos casos sentimos la necesidad de “hacer caso” y seguimos órdenes de padres y tíos porque respetamos su autoridad y confiamos en que ellos saben qué es lo mejor para nosotras.

Aún recuerdo la emoción tan grande que tenía por casarme en agosto, en una hermosa boda de verano rodeada de flores y el césped verde… cosa que no sucedió porque la bisabuela de mi esposo nos aseguró que era de mala suerte tener el casorio en ese mes… Todos los matrimonios celebrados en agosto que ella conocía  habían terminado en divorcio. Vaya usted a saber si era cierto, pero mi corazón jamás pensó en no hacer caso y al final nos casamos la última semana de septiembre (lo más lejos de agosto posible) en una boda otoñal de tonos rojizos y ocre que jamás olvidaré.

Se han preguntado qué pasa con esa mujer latina cuando emigra. ¿Qué ocurre cuando nos toca crecer lejos de esa fuerza de gravedad llamada padres, tíos, primos, abuelos y amigos que consideramos familiares? Nos vemos fuera de nuestra zona de confort enfrentado el gran reto de tomar decisiones sin voltear a ver si mamá aprueba. Ya la vecina no está para criticar… estamos nosotras solas, en muchos casos acompañadas de nuestros hijos y pareja, abriéndonos camino en una sociedad de cultura muy diversa. Muchas veces traemos el pesado equipaje de la inseguridad y falta de autoestima por habernos criado en la búsqueda perenne de la aprobación de los demás. Con frecuencia dudamos de nuestras capacidades y atributos.

2. Una mujer latina se sacrifica a sí misma por el bienestar familiar. Por supuesto esto es menos demandante cuando contamos con el apoyo moral de la familia extendida y los amigos queridos. En el país de origen siempre contamos con ayuda y en la mayoría de los casos tenemos la posibilidad de tomarnos unos cinco minutos para nosotras mientras la abuela le echa un ojo a los chicos. Cuando vivimos lejos de todos la realidad es muy diferente. Nosotras pasamos a un segundo plano y nuestro núcleo familiar viene primero.

Muchas han sido las tardes en nuestros viajes anuales a Venezuela que hemos dejado a los niñitos con los tíos y corrido a tomarnos un buen batido de papaya en la tranquilidad del silencio de pareja. Ese privilegio no se nos da tan bien en el exterior.  Usualmente la falta de conocidos en quien confiar hace que nuestros primeros tiempos en el país huésped sean un compartir constante con nuestra pareja e hijos, todos juntos para arriba y abajo aprendiendo el nuevo oficio de conseguir tiempo para nosotras mismas en un lugar distinto con una dinámica desconocida. Por supuesto que nuestra entereza y decisión nos permite encontrar la forma de repartir el tiempo entre el hogar, el empleo, negocio y hasta actividades de voluntariado, pero reconozco que no es sencillo, al menos no al principio.

3. Una mujer latina aprecia a sus seres queridos intensamente. Somos así, cariñosas, cálidas y preocupadas por todos y todo. Emigrar o vivir por un tiempo lejos nos aleja de esos afectos que se convierten en vacíos distantes. De pronto no tenemos a nuestro grupo de amigas para consentir y apoyar. Quizás la población local sea un poco más reservada en su modo de entablar una relación de amistad; tal vez nuestro jefe nos demuestra su aprobación con un gesto muy formal que consideramos frío e impersonal. La cierto es que son diferencias que nos afectan profundamente debido a nuestra naturaleza afable y abierta.

Como consecuencia, tenemos el reto de ajustar nuestro proceder a un nuevo entorno y aceptar que detrás de esa actitud distante no se esconde nada personal, sino al contrario, se manifiesta un comportamiento social propio del lugar al que emigramos. Pero nosotras somos persistentes y rendirnos no es una opción. Así que con entusiasmo buscamos la forma de crear un círculo de amistades que nos permiten sentirnos en “casa”. Eso sí, es muy común que la diversidad cultural en lo que se refiere a relaciones interpersonales algunas veces nos parezca rara, incluso negativa, pues no venimos acostumbradas a ciertas prácticas menos estrictas, sobre todo en lo que se refiere a sexualidad y carrera. Ser mujer latina implica en numerosos casos tener una fuerte identidad religiosa y moral que nos es inculcada desde muy niñas.

“Lo que te hace diferente ahora te hará destacar más adelante. Deberías estar orgulloso de ser diferente.” Ellen DeGeneres 

Sin embargo esto no es una declaración de dificultades ni una protesta migratoria. Quiero con estas líneas destacar las razones por las cuales la mujer latina triunfa cuando concilia sus metas y sueños con la integración cultural por parte de su núcleo familiar y de sí misma, el aprendizaje de un idioma y el emprendimiento de su propio negocio en el extranjero. Estoy aquí para resaltar que es por esa necesidad de aceptación familiar, la cual mencioné anteriormente, que aprendemos a lidiar con nuestros propios miedos de la infancia y adolescencia y logramos mantener el contacto significativo con nuestra familia extendida que se ha quedado en el país de origen.

De igual forma, es esa búsqueda de bienestar familiar la que nos permite establecer prioridades claras para mantenernos enfocadas en lo que realmente importa: la unión familiar y el desarrollo emocional y físico de los nuestros. Ese amor incondicional hacia nuestra pareja e hijos nos motiva a enfrentar los retos que surgen antes, durante y después del proceso migratorio, de nuestra aventura de viaje o la expatriación temporal.

Finalmente, la calidez, la pasión, el arraigo y el entusiasmo que caracteriza a la mujer latina son los mejores aliados para destacarnos en cualquier lugar, no importa el idioma ni las costumbres locales. Nosotras conseguimos conquistar los ambientes más diversos y adversos con trabajo constante y una energía que irradiamos aun en los días grises… Es que acaso ¿no se han fijado en el poder que tiene la sonrisa de una latina?

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Reflections of an expat on Global Issues

Due to the latest events presented by the media around the world and the loads of nasty comments on media platforms such as Facebook and Instagram regarding human rights, immigration policies, refugees and globalization, I have felt the strong need to give my opinion and stand up to the intolerance of many. However, I encounter a new challenge every time I say what I believe. First, I have found several people that usually use the arguments “you don’t live here anymore” or “you aren’t a national from this country” to diminish and reject my commments and feelings.

Therefore I ask myself, is it different to express our opinions when we lead a cross-cultural life and don’t reside in the country of origin? Is it harder to share with others our position on political and social situations just because we don’t live in that particular place anymore? How do I disconnect from what is happening in my children’s passport country even though we don’t live there at the moment?

I simply can’t. I refuse to look away and ignore the many inhuman things that are happening. I will always stand up to flawed laws and policies. I am going to criticize every wrong action taken by a corrupt government, no matter where I live and work. This isn’t about a particular administration or culture, this isn’t about the place that has issued my current residence permit. We are talking about the well being of many who are going through unbearable emotional pain due to our inability to accept and embrace diversity. I don’t need to show you my current tax declaration or birth certificate to give my viewpoint regarding your country, my country… our COUNTRY. 

Is it possible that we lose the right to judge intolerance back home when living overseas? It looks like it. Or at least that is what many want us to believe. But we, expatriates, immigrants, citizens of nowhere and everywhere, we can’t accept that. It is not acceptable to keep our mouths shut just because we are not nationals from a specific place, or we don’t live there anymore, or we are afraid of being taken as intolerant.

The issues I see in two of my most beloved nations, such as Venezuela and the United States, the many mistakes made by despicable forces wanting to bring back a rancid nationalism movement, those issues I won’t ignore. So please, don’t let others frighten you just because your lifestyle, better opportunities or love have taken you abroad. Be true to yourself and your beliefs. Remember, if we want to be global citizens we need to care about every single person in this world suffering from hunger, persecution, poverty and sickness. Be the voice of those who have no strength to raise their own voices.

At the end, the problems we see aren’t just small things individually wrapped up for a specific nation. In this every day more globalized world, the issues from one country directly affect the well being of other countries

Oh no, but this doesn’t end here. I have also encountered many fellow humans that feel the urge to remind me the need to be “more tolerant”… don’t I preach daily to be raising citizens of the world? Then why do I take such a radical position against prejudice, stereotypes and cultural ignorance? Why can’t I “respect” the opinions of many who enjoy posting and reposting information that stands for separation and hostility? Well, like Karl Popper once said, a society that is tolerant without limit will see their ability to be tolerant seized or destroyed by the intolerant. Sequentially, in my experience, we have to be intolerant of intolerance to maintain a respectful and more humanitarian society.

Finally, I would like to invite you to talk about your beliefs with no fear. At the end, the problems we see aren’t just small things individually wrapped up for a specific nation. In this every day more globalized world, the issues from one country directly affect the well being of other countries. We would be very naive to ignore what is happening on the other side of the world and stay quiet about injustice. For now, I will continue reminding myself that no matter where I live, I am a woman, a mother, a lawyer and educator, and a citizen of everywhere. So my opinions are valid and important.

How do you manage to express your “radical” positions against racism, prejudice and unfair issues around the world?

 

 

Oh no! I’ve forgotten my own Language!

I woke up in the middle of the night very excited. I had a dream: I was happily mingling with colleagues while speaking German. Woohoooo!!! That is great news, I thought. That means that the German language was finally making its way into the corners of my brain… but what is going on with me and my native language? All of the sudden I realize that I was using my mother tongue less and less and increasing the time I speak English and German. In addition, I must confess I find myself thinking in English most of the time, talking to fellow teachers in German and addressing daily activities with these two languages in mind… better said, at the tip of my tongue.

Since language is a huge part of a country’s heritage, I have been dealing with ambiguous feelings. On one hand, I feel proud of myself and the language skills I have developed both in English and German. But on the other hand, it seems to me that I’m separating myself from the rich culture of my country and its people. How to manage to stay really Venezuelan when living so far away, experiencing diverse traditions and communicating in different languages? It seems that the answer was right there in front of my eyes, or inside of my heart for that matter.

Since language is a huge part of a country’s heritage, I have been dealing with ambiguous feelings. On one hand, I feel proud of myself and the language skills I have developed both in English and German.

Staying Venezuelan doesn’t depend on how many times per year I visit this country or how much Venezuelan paraphernalia I decorate my house with. I don’t even own a Venezuelan flag. Staying true to my roots is determined by my commitment to be a better mother, worker and citizen of the world. It depends on my ability to share my traditions with family, friends, and students and still admire theirs. Being a true Venezuelan means to represent my country overseas the best way possible. It means to asmilate to other cultures and respect (and like, why not?) their traditions.

Staying true to my roots is determined by my commitment to be a better mother, worker and citizen of the world.

Barquisimeto, Venezuela
Strolling around my beautiful hometown Barquisimeto (Venezuela)

As a matter of fact I am not forgetting about my country when I meet with friends from other cultures, or when I learn to cook traditional dishes from the United States, Germany and beyond. I’m faithful to my origins when I tell my children stories about the beauty of Angel Falls and when I’m honest and impeccable at work. When I address my clients with high standards while showing them a huge smile always inspired by the blue of the Caribbean Sea (I keep a mental picture of it) and the rhythm of Tamunangue (traditional dance from my hometown). I am a Venezuelan citizen of the world. That’s it. Plain and simple. Magical and challenging.

So, how to deal with feelings of regret and shame when enjoying traditions from a country different from your own?

Just focus on embracing diversity

Ethnocentrism has no purpose in the way of a world citizen.

Being able to appreciate diverse cultures is a powerful resource to adjust to a new place faster and smoothly. Having an ethnorelativistic attitude allows us to enjoy the host country’s traditions while still feeling proud of our own heritage. Remember that we all believe that our country is the best one, avoid making the mistake of harboring arrogant feelings about your origins: ethnocentrism has no purpose in the way of a world citizen.

Today I feel better. The ambiguity of my feelings has faded and now I allow myself to fall in love again. I enjoy every blooming flower of this German spring, every sun ray that goes through the stained glass of Fulda’s cathedral. My feelings for the amazing things found here neither diminish my appreciation for my own culture nor makes me less Venezuelan. It is a more complete me. Undoubtedly Venezuelan, uniquely from every corner of the world… And you, would you allow yourself to fall in love again with every country you experience?

 

 

 

 

 

Mi duelo en la distancia

… Y no me dio tiempo de llegar. 

Tres semanas han pasado desde que mi madre murió y finalmente siento la necesidad de poner por escrito lo que mi mente y mi corazón sienten. No es tarea fácil pues a veces no siento nada, como si los días pasaran sin recordar que mi madre ya no está. ¿Es que acaso no me importa o no me duele?

Pero de pronto me lleno de recuerdos y en minutos siento como una ola de nostalgia me invade y el llanto no se hace esperar. Con alivio abrazo mi dolor y sonrío al darme cuenta que sí lamento lo ocurrido y reconozco que debo enfocar mi duelo de forma diferente porque me encuentro lejos. Es esta la realidad de todos los que vivimos en el extranjero dejando parientes y amigos en el país de origen. Yo no podía ser la excepción.

Resulta definitivamente más sencillo tratar a otras personas y ayudarlas a manejar su pérdida utilizando las herramientas adquiridas a través del estudio y la experiencia, sin embargo, aplicar esos recursos a mí misma ha sido una tarea laberíntica. De pronto me encontré con mi propia frustración, culpabilidad, incertidumbre y miedos, una maraña de sentimientos que se han presentado sin secuencia lógica, todos a la vez o por goteo, en la mañana y en la noche… de manera inesperada, intensa. También he tenido episodios de NADA. No me duele nada, no pienso en nada, no lloro nada. Es así como decidí ser una combinación de visceralidad y racionalidad y entonces escogí sufrir mi duelo con vehemencia mientras organizaba de forma lógica todo lo que iba sintiendo y los pasos a seguir para avanzar en cada etapa de este proceso.

De pronto me encontré con mi propia frustración, culpabilidad, incertidumbre y miedos, una maraña de sentimientos que se han presentado sin secuencia lógica, todos a la vez o por goteo, en la mañana y en la noche…

Por esta razón comencé a aceptar la etapas naturales de mi propio dolor, por ejemplo, lloro cuando veo una foto de mi madre o cuando recuerdo su olor. De igual forma, al estar calmada, procuro reconocer y darle nombre a cada emoción para asegurarme de que sigo el camino natural del duelo sin saltarme etapas ni ignorar sentimientos. Recuerdo que es preciso cerrar ciclos, algo muy personal, que cada quien maneja a su estilo. Para mí ciertos ritos religiosos resultan bálsamo para mi corazón, me ayudan a alcanzar la etapa de aceptación que promete calma después del dolor. Comparto con ustedes los pasos que he seguido durante las últimas tres semanas. No tengo ánimos de imponer reglas, sino de fomentar duelos sinceros y productivos, los cuales son tan difíciles de manejar cuando nos encontramos viviendo en el extranjero.

  • Reconocimiento de emociones propias inmediatas a la noticia. Para mí fue sumamente difícil aceptar que no llegaría a tiempo al entierro de mi madre, que todo ocurrió tan rápidamente que ni un adiós fue posible. Durante esos primeros momentos sentí culpa por no estar allí y por el tiempo que había “perdido” en el extranjero lejos de mi madre. Me sentí egoísta y a la vez víctima de las circunstancias. Me tomó tiempo y fuerza de voluntad el sentarme de frente a mis pensamientos lógicos y repetir el mantra que llevo conmigo desde que dejé mi tierra hace más de quince años. ESTOY DONDE TENGO QUE ESTAR. Y eso implica perderme de muchas cosas, algunas dolorosísimas, que requieren mi atención y aceptación.
  • Saciar la necesidad de cerrar ciclos. Uno de los problemas más grandes de vivir expatriado es no estar presentes en el entierro de seres queridos y esto genera una sensación de estar incompletos, la cual acarrea consecuencias severas cuando no se maneja de forma adecuada. Para ello, debemos tomar las riendas de nuestro duelo, muchas veces en medio de llanto y pesimismo, y planificar las actividades que servirán para despedir a ese pariente o amigo en la distancia. Cada quien enfoca su espiritualidad de forma particular y en base a ello se deben realizar ritos que nos permitan decir adiós. Como católica practicante me ayudó muchísimo orar, asistir a misa por el eterno descanso de mi mamita, sacrificio y reflexión. También el contacto con la naturaleza me ha ayudado enormemente. Sé de amigas queridas que han hecho reuniones con amigos de la localidad y han bebido y comido recordando la vida de ese ser que ya no está con nosotros. Reflexionar sobre lo que nos parece correcto y nos permite respirar profundo es clave para este paso.

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  • Negociar y aceptar. Esa negociación que se presenta cuando comenzamos a decirnos a nosotros mismos “está en un mejor lugar”, “descansó la pobre”, “no sufrió tanto”, todo eso es normal y debe formar parte de nuestro duelo. en consecuencia me invito a no sentirme culpable por pensar que fue lo mejor, sin olvidar, claro está, que la partida de mi madre implica un desarraigo que se ve profundizado por mi condición de inmigrante o expatriada. Momento de sentimientos confusos y ratos de claridad. Aceptación y valentía para digerir lo ocurrido, sin negarnos nada, aunque duela, ese ser tan amado murió y nuestras decisiones nos llevaron a estar lejos en ese momento. Mis decisiones no son malas, simplemente tienen sus puntos a favor y en contra característicos de todo lo que se hace en la vida.
  • No acelero el proceso. Vivo cada día de mi rutina con intensidad, escuchando a mis emociones. Soy más permisiva con mi descanso, tomo té y me siento junto a la ventana a disfrutar del sol y el paisaje. Lloro, me río, bailo y me visto de negro, es mi proceso, mío, solo mío, así que lo llevo a mi propio paso. Un gran número de psicólogos y especialistas en duelo indican que este proceso puede durar de dos a doce semanas dependiendo de cada persona. Muchas veces se puede prolongar hasta los seis meses. Me parece que como todo lo que tiene que ver con la salud física y emocional, debemos estar en sintonía con lo que mejor nos va y estar alertas frente a síntomas de depresión profunda, pérdida severa de peso y falta de sueño.

En otras palabras, me siento mas humana, ese contacto con mis emociones más crudas y en carne viva me enseñan que la vida se basa en decisiones, que muchas veces el camino es bien cuesta arriba, que el hogar se lleva en el corazón y en el de todos esos seres que amamos. Ya comienzo a vislumbrar mi próxima tarea: arraigarme de nuevo. No olvido que la muerte de un progenitor significa la pérdida de una de las columnas de apego de todo ser humano. Es por ello por lo que siento la necesidad de re-ajustar mis bases de arraigo para no perder por completo los cimientos de mi niñez.

Y ahora te llevo conmigo a donde quiera que voy… 

Actitud migratoria: ¿se nace o se hace?

Sentada en la cocina al lado del radiador de la calefacción, observando como cae la noche aun cuando son solo las 4 de la tarde, me pregunté, ¿de verdad soy feliz con este clima? Y la respuesta me sorprendió: Sí, sí lo soy. Haber nacido en un país de clima tropical nos hace inevitablemente vulnerables a estos inviernos norteños que mucho distan de las noches cálidas de la costa o del calorón de la Semana Santa. Sin embargo, mi corazón se regocija con las veladas pasadas junto a la chimenea, las visitas al mercado de navidad y el vino caliente que bebo para calentarme el alma. Y es que me he enamorado de la libertad que trae consigo la aceptación.

Con el pasar del tiempo y después de haber residido en tres países diferentes, he aprendido a entender que la mejor forma de afrontar el proceso migratorio es aceptando  los siguientes puntos:

  • La decisión de irnos a vivir a otro país. Como toda determinación, emigrar es algo que debe ser pensado profundamente y aceptado. Cuando estamos en paz con la razones por las cuales hemos decidido dejarlo todo comenzamos ese proceso de sanar la tristeza que trae consigo el abandono físico de bienes materiales y emocionales, lo familiar, lo querido.
  • El lugar escogido como nuestro nuevo hogar. Nada es fácil al comienzo y si de verdad queremos adaptarnos a la comunidad huésped tendremos que pasar por momentos difíciles, ratos de incertidumbre, un idioma que no conocemos, hasta que por fin podamos reclamar ese lugar como nuestro. Claro está, hay casos en los que el destino no favorece nuestra profesión o salud emocional y en ese caso se deben reconsiderar las cosas. Pero por favor, no desmayemos ante el primer obstáculo.
  • Mi nuevo rol. Emigrar trae consigo muchos cambios, no solo a nivel de vivienda, idioma, parientes y amigos que se quedan atrás, sino también cambios a nivel integral, como por ejemplo la profesión, la distribución de cargas del hogar y/o economía, reacciones que no reconocemos en nosotros mismos, nuestra actitud frente a retos nuevos. Para mí comenzar mi vida en otro país ha significado renacer, reinventarme a mí misma y aceptar a una Flor que no conocía anteriormente.

Cuando estamos en paz con la razones por las cuales hemos decidido dejarlo todo, comenzamos ese proceso de sanar la tristeza que trae consigo el abandono de bienes materiales y emocionales, lo familiar, lo querido. 

Creo firmemente en el poder de la actitud para afrontar los retos propios del proceso migratorio y en la fuerza de la aceptación para promover los factores protectores de mi resiliencia. Abrazo el cambio, lo amamanto con ideas frescas, con paisajes nuevos; acepto que estoy donde debo estar y que esa experiencia me prepara para lo que está por venir. Muchas veces armo pataleta ante lo que me disgusta, pero al final termino entendiendo que muchas de las cosas que me molestan, no son negativas en su esencia. Al contrario, son mis reacciones las que me hacen sentir mal, triste y enojada, todo por no saber algo en su debido momento o por no estar acostumbrada a cierta forma de vida totalmente nueva para mí. El problema no es el  idioma alemán, sino mi desconocimiento del mismo. Los alemanes no son antipáticos por no saludarme en la calle o sonreírme a diestra y siniestra. Ellos no me conocen, estoy recién llegada, es normal, no me lo tomo personal.

Nuevos caminos

Te prometo que si partes de esta primicia, la forma de ver las cosas se hace más optimista, se tranquilizan las emociones y se logran encontrar soluciones a los retos del proceso migratorio. ¿Resulta fácil? No. ¿Se logra? Sí. Es cuestión de aceptar y dejar de resentir la partida. Te invito a hacer las paces con los motivos que te llevaron a emigrar. Luego, inicia la etapa de aceptar. Te sentirás mucho mejor y te darás cuenta que para comenzar en un nuevo destino no hay que nacer aventurera, sino que hay que aprender a enamorarnos del cambio.

 

Leyendo en español II

Una vez que hayas decidido emprender esta tarea de coleccionar libros en español y dispongas de ese rinconcito en donde instalar tu biblioteca hogareña, te será útil crear una lista de los libros que vas comprando (sí, se que te debo sonar complicada con esto de la lista) para mantener un registro que te servirá como catálogo para el uso del material que vas adquiriendo, y en el caso de querer vender aquellos ejemplares que no se ajusten más a tus necesidades. Aquí en casa mi esposo está diseñando una página de Excel que incluirá categorías como: idioma, género, edad, número de páginas, autor y año de publicación. Ya les contaré cómo queda el resultado final.

Seguidamente deberás preguntarte cuál es el objetivo de tu biblioteca: para los niños o para toda la familia, para aprender un idioma o para afianzar la lengua materna cuando vives en el extranjero. ¿Qué buscas con estos libros, con esos ratos de lectura? Así mismo determinar si adquirirás solamente libros o si también incluirás en tu colección revistas, periódicos, material auditivo y visual. Recuerda que en el caso de aprender un idioma todas estas herramientas son necesarias para desarrollar las cuatro destrezas del lenguaje: escritura, lectura, comprensión oral y auditiva. Comparto contigo el tipo de material que tenemos en casa y que hemos venido adquiriendo desde hace unos 14 años:

  • Libros ilustrados (como dicen mis hijos esos que tienen más fotos que letras).
  • Vídeos didácticos.
  • CDs infantiles con canciones e historias.
  • Posters o murales, a mis hijos les encantan y nos sirven no solo para aprender vocabulario especializado sino que los utilizamos para decorar el rincón de lectura.
  • Revistas a todo color, en casa las National Geographic son nuestras favoritas, tanto las de niños como las de adultos, por su contenido de viajes, cultura, ambiente, y tecnología. Cuando los tres Little Nómadas eran pequeñitos se distraían mirando las fotos, aprendiendo de ellas palabras nuevas. Ahora leen los artículos y aprenden vocabulario más avanzado en inglés.
  • Periódicos viejos, nuevos, en blanco y negro, o a color, de todas partes del mundo.
  • Juegos de mesa: bingo, UNO, Scrabble… excelentes para la adquisición y afianzamiento de terminología nueva en la lengua meta, en nuestro caso en español.
  • Folletos y panfletos de viajes, los cuales siempre recojo gratis en agencias de viajes y revistas dominicales y son súper útiles y entretenidos para practicar descripción de imágenes y uso de adjetivos. Son una de mis mejores herramientas cuando enseño español o inglés y mis hijos los han aprovechado para describir en alemán.

Una vez establecidos los parámetros del material impreso que irás coleccionando, te aconsejo, por experiencia propia, que tomes en cuenta los siguientes criterios al momento de adquirir los libros, especialmente si en casa tienes niños y adolescentes:

  • Tipo de ilustración: fotos, arte, imágenes grandes o pequeñas, coloridas, sombrías.
  • Tamaño de la letra, sumamente importante cuando hablamos de lectores aún no independientes.
  • Dificultad del lenguaje, el cual debe ser siempre acorde a la edad y al nivel del lenguaje del niño, adolescente o adulto. En casa tenemos decenas de libros de matemáticas y cálculo porque mi esposo disfruta de los números y es un fanático de las matemáticas.
  • Queremos cuentos duales o totalmente en el idioma meta.
  • Diccionarios y enciclopedias ¿cosas del pasado o todavía los utilizas? A mí me encanta un diccionario ilustrado y mis hijos los leen durante viajes largos en coche o en avión.

Y tú ¿ya empezaste tu biblioteca? ¿Tienes alguna idea que quieras compartir con nosotros? Te espero en el próximo artículo dónde hablaremos sobre las diferentes formas de adquirir material impreso sin romper tu alcancía. ¡Te espero!

 

 

 

Leyendo en español I

Una de las herramientas más eficaces para el aprendizaje de un idioma son los libros. Diccionarios, enciclopedias, libros ilustrados, de cuentos, mitos y leyendas, biografías y comics entre otros, permiten al niño y al adulto sumergirse en un mundo de creatividad e interés mientras se utiliza la lengua meta como vehículo de lectura. Así mismo, los libros permiten que fomentemos en casa el uso de la lengua materna, en el caso de esas familias que viven en un país cuyo idioma es distinto al de origen.

Hoy quiero comenzar contigo la tarea faraónica de crear tu propia biblioteca casera, con material impreso variado y acorde a tu edad y a la de tus hijos, y tomando en cuenta los intereses de cada miembro de la familia. Juntos escogeremos los primeros libros que adornarán los estantes de tu rincón de lectura, estableceremos metas claras con respecto al idioma que deseamos aprender y/o practicar y construiremos una colección básica a partir de la cual seguir creciendo y aumentado ejemplares.

Frecuentemente me encuentro con familias que sienten que esto de crear una pequeña biblioteca en casa resulta difícil, costoso y hasta tedioso…

Frecuentemente me encuentro con familias que sienten que esto de crear una pequeña biblioteca en casa resulta difícil, costoso y hasta tedioso. No tiene porque ser así. Existe gran cantidad de material en tiendas físicas y en línea que nos permiten conseguir libros y revistas a buen precio y de buena calidad, con amplios catálogos que pueden ser mostrados a familiares y amigos para hacer de esta tarea algo compartido. Lo importante es precisar qué temática deseamos incluir en nuestra collección y ponernos manos a la obra sin prisa pero con paso constante.

1. ¿Cuál es nuestro objetivo?

¿Deseas aprender un nuevo idioma? ¿Necesitas motivar a tus niños a leer en español? El primer paso antes de que salgamos felices a la calle, bolsa en mano, o corriendo al ordenador con la tarjeta de crédito a cuesta, es establecer qué queremos lograr con esta colección. Ustedes pensarán, pero bueno Flor, yo quiero tener un poquito de todo, pues vale, entonces eso haremos. Si por el contrario gustas contar con una selección de material dirigido a una temática específica, entonces deberemos enfocarnos en libros relacionados con la misma.

¿Qué me dicen de la edad? ¿Serán libros de bebés o de preescolar? ¿Tienes adolescentes en casa? ¿Está tu marido también interesado en participar?

¿Y en qué idioma? No se ustedes, pero aquí en casa estamos en una de re-hacer nuestra biblioteca en español, pues los libros que tenemos son para niños de edad preescolar y primaria, y mis tres “little” nómadas hace tiempo que ni los miran. Ahora ellos se creen “grandes” y han empacado sus libros y revistas para mandárselos a los primitos quienes como ellos, son multiculturales y aprenden varios idiomas. ¿Qué me dicen de la edad?  ¿Serán libros de bebés o de preescolar? ¿Tienes adolescentes en casa? ¿Está tu marido también interesado en participar? Define las necesidades y gustos familiares, pues esto hará la tarea de conseguir los libros más fácil. En mi caso, nos enfocaremos en adquirir material impreso en español para niños de edades comprendidas entre los 10 y los 15 años.

2. ¿Cuál es tu presupuesto?

Establecer una cantidad de dinero disponible para este proyecto requiere de organización y un toque de practicidad. Seamos realistas con el tipo de libros que deseamos adquirir. Tener una colección de obras de la literatura japonesa firmada por diversos autores puede ser algo de lo cual nos sentamos orgullosos, sin embargo, invertir mucho dinero en material específico y caro puede hacer que nuestra colección no sea tan numerosa ni variada. Dependerá de ustedes fijar metas que puedan ser cumplidas sin provocar angustia ni decepciones. De igual forma, el presupuesto debe incluir el mobiliario que necesitaremos para almacenar nuestros nuevos libros, en el supuesto de que no contemos ya con estantería en el hogar.

Los libros y revistas nos abren una puerta

hacia otros lugares y culturas…

Es importante recordar que lo que hoy pueda parecer un gasto no es más que una inversión en el futuro de nuestros hijos y el nuestro propio. Tener una biblioteca casera nos brindará horas de distracción y aprendizaje, ratos de creatividad e imaginación, temas de conversación y discusiones inteligentes en familia. Además los libros y revistas nos abren una puerta hacia otros lugares y culturas motivando la curiosidad y el conocimiento hacia tradiciones diferentes a la propia y permitiéndonos “viajar” desde la comodidad de nuestro sofá o sillón de lectura.

3. ¿Dónde pondrás tu biblioteca casera?

El espacio es otro aspecto a tener en consideración cuando comenzamos con la misión de crear nuestra biblioteca casera. ¿Vivimos en un piso pequeño o en una casa que dispone de un estudio? Si bien ocupases un rincón de la sala para tus libros, o llenases los estantes de la habitación de los niños, debemos visualizar el espacio que usaremos para organizar y almacenar nuestra colección, las condiciones de luz y humedad, y el mobiliario que ya tengamos y el que adquiriremos luego. Nada que desanime más que empezar a comprar libros para luego arrumbarlos en una esquina del depósito por falta de sitio para guardarlos y exhibirlos. No olvidemos que el material impreso debe estar al alcance de los lectores, no escondidos en el ático; libros a la vista es igual a ratos de lectura espontánea y divertida.

Como este es un proyecto que voy a hacer paso a paso con ustedes, en casa vamos a poner los libros en la repisa de la habitación de los niños. Es mobiliario que tenemos desde hace un tiempo ya y que ahora está vacío después de la limpieza de libros que hicimos hace una semana. También es posible que queramos guardar algunos libros viejos para hermanitos pequeños o porque tienen valor sentimental. De ser así, pensemos que las cajas plásticas son la mejor opción para almacenar material impreso que ya no leamos protegiéndolo de los cambios de temperatura y de polillas.

Bueno, así llegamos al final de este primer artículo en donde establecemos los fundamentos para comenzar nuestra propia biblioteca en casa. Recuerda que aunque nosotros estemos construyendo una colección de libros en español, estos principios básicos aplican a la adquisición de material en cualquier otro idioma. Te invito a seguir “leyéndome” esta semana en mi próxima entrada del blog donde explico las categorías de los libros y algunas recomendaciones. ¡Los espero!

Back to Tribal times

Once we take a look at how society has evolved and progress we realized that the tribal form was the first to emerge and mature, beginning thousands of years ago. This way of living and growing as a cultural group was based on kindness and a distinct sense of identity, of belonging. Families weren’t different from the system. Raising the children and providing for the family members to survive were done as a collective task. The “whole” working for each individual, each individual working for the “whole”.

Then came the institutional, market, and now networking forms of organization and working closely as a “whole” was relegated to a second level. Families raising their kids alone, far away from grandparents to guide them, miles away from friends to share the load of child upbringing. Until now. Easy access to Internet, blogging, and social media have created a phenomenon that could bring us back to tribal times with modern modifications.

Families raising their kids alone, far away from grandparents to guide them, miles away from friends to share the load of child upbringing. Until now.

Global awareness, international job openings, economic crisis and civil war are some of the reasons why people have decided to embrace nomad life again, living abroad far way from the comfort zone that provides a safety net.  There are millions of immigrants moving from one country to the other yearly, facing cultural changes and language disadvantages. All of the suden we found parents enduring the difficult task of “parenting” with no guidance at all in foreign surroundings. Until now.

In 1994 the first blog was created (Links.net) and since then, a whole new era of writing and communicating arised to connect people around the world in no time with minimal difficulties. Many say that social media and the web drive us away from family members and friends, but I disagree. In 2014 I started following some multicultural and traveling Instagram accounts just for the sake of looking at beautiful pictures of places I personally wanted to visit, and to discover more about other cultures. Until then, my life as an immigrant has made me raise my three little ones miles away from my mother, and in some way, my days as a mother were spent in solitude. Yes, I did have good friends from whom I learnt a lot about the culture of the host country, but sometimes I was in need of that someone sharing similar experiences, someone who would know how it is to move abroad, learn a new language, and recreate a whole new career.

…but sometime I was in need of that someone sharing similar experiences, someone who would know how it is to move abroad, learn a new language, and recreate a whole new career.

And it happened. I created new connections with moms around the globe just by commenting on their posts and asking questions about child care, travel planning, and more. Yes, it may sound superficial, but let me asure you that many of these social media connections have become friends, people that share my values, experiences, love for bilingualism and multicultural life. No, they’ve not replaced my “face-to-face” friends and acquaintances, that would be irresponsible of me. We need local friends in order to create a bond with the host community and reinforce that feeling of belonging. But these IG or FB friends, complement my net of working, raising kids, and enjoying my life as an expat/immigrant woman, wife, and mommy.

As a result, I feel more connected to my reality, empowered by the stories of many ladies walking the same path, and most important, I don’t find myself alone. For good or not so good, there is always someone dealing with the same situation. I feel part of a tribe! We are a tribe! Again, after all of these years, we are developing a new form of tribal organization. Moms from all corners of the world are connecting, together, sharing knowledge and despair, making life abroad easier and prettier.

Moms from all corners of the world are connecting, together, sharing knowledge and despair, making life abroad easier and prettier.

Today I was inspired by you, mommy, daddy, blogger. I thank you, my IG friend who sees my kids grow in every picture I post. You, mom, who participate in my group chats, and allow me to be part of your reality by sharing with me your problems as a global family and the sweetness of your success. Let’s continue being a whole, a tribe, working together, supporting each other with every written text, and every taken photograph. Remember that these connections go way beyond the financial benefits that may bring to you and your family. We are raising our children together, like in neolithical times, as a tribe, as a one big united family, as a “whole”.

Pinterest

Padres de los Little Nómadas

Hablamos mucho de las características de un niño multicultural o como los llamo yo “little nómadas”, sin embargo es poco lo que se dice de los adultos responsables de esos pequeños que crecen en un ambiente diverso, rodeados de diferentes idiomas y tradiciones. ¿Quiénes son estos padres, abuelos, guardianes que crían chicos globales? Comparto con ustedes algunas de las cualidades encontradas en familias conocidas  y características propias, que tal vez se asemejen a lo que ustedes sienten como parte comprometida a la educación integral de sus chicos. Por lo general, un padre que forma hijos globales reúne estos rasgos:

  • Fue criado en un hogar donde se le daba prioridad a la lectura de material sobre otros países y culturas, quizás viajes frecuentes y en donde se promovía el aprendizaje de un segundo idioma como parte fundamental de la educación.
  • Personas que, al contrario del punto anterior, fueron educadas en casa, es decir, no se promovía la educación en el exterior o bien se esperaba que el futuro se diera en el país de origen. Este fue mi caso. Mis padres no vieron como prioridad que yo aprendiera inglés o que me fuera al extranjero para hacer un estudio de post grado, pero yo siempre soñé con irme lejos y recorrer el mundo.
  • Adultos valientes que dejaron su zona de confort para probar suerte en el extranjero, dándoles a sus hijos la oportunidad de conocer otras tradiciones y de aprender otras lenguas.
  • Mujeres y hombres que se vieron en la necesidad de dejar su país de origen debido a una crisis social, política, guerra, o desastre natural. La búsqueda de un futuro mejor para ellos y sus descendientes es prioridad, aun cuando implique dejar todo atrás, empacar la vida en una maleta y empezar desde cero en tierras lejanas.
  • Adultos emprendedores, y no me refiero solo al emprendimiento de un negocio, sino también de una carrera, de forma de ser y de costumbres. Nos re inventamos, nos creamos un nuevo yo producto de la mezcla de los valores de origen y de lo aprendido en el país huésped.
  • Personas “elásticas”, capaces de promover las tradiciones propias en casa y adquirir las del lugar de destino. Nos hacemos artistas capaces de esculpir niños felices de desayunar una arepa con queso y cenar un “schnitzel” con patatas salteadas. Personas que celebran la Navidad cantando villancicos como “El Burrito Sabanero” y “Silent Night”.
  • Mujeres y hombres de corazón dividido, con seres muy queridos en el terruño propio, y con amistades nuevas que nos brindan su apoyo y nos dan la bienvenida en otras lenguas. Nos resulta difícil vivir lejos de nuestros familiares en el país de origen; alejarnos de los amigos que nos acompañan en esta jornada de inmigrantes nos resulta también doloroso.
  • Adultos capaces de sobrellevar el miedo y la frustración que acarrea empezar desde cero en tierras lejanas. Siempre encontramos una respuesta optimista a las preguntas cotidianas como ¿qué hago aquí? ¿para qué me fui de mi tierra? ¿aprenderé algún día el idioma y la dinámica del país huésped?
  • Padres expertos en tareas múltiples, pues la abuela y la comadre no están cerca para ayudarnos en la crianza de los niños. Ante la imposibilidad de poder salir al cinema con la pareja, nos la inventamos para acostar a los chicos tempranito y recrear la sala de cine en casa… de alguna forma hay que darse una escapadita.

Con estos puntos te celebro a ti, adulto encargado de la crianza global, mi adulto multicultural… Tú quien siempre buscas superarte y ser mejor cada día; tú quien sin importar el costo y la falta de tiempo, aprendes un idioma extranjero para apoyar a tus hijos y encontrar un mejor empleo; tú capaz de sonreír y llevar el nombre de tu tierra en alto. Esto es una oda a tu valentía y entereza, ejemplo de que sí se puede.

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