Oh no! I’ve forgotten my own Language!

I woke up in the middle of the night very excited. I had a dream: I was happily mingling with colleagues while speaking German. Woohoooo!!! That is great news, I thought. That means that the German language was finally making its way into the corners of my brain… but what is going on with me and my native language? All of the sudden I realize that I was using my mother tongue less and less and increasing the time I speak English and German. In addition, I must confess I find myself thinking in English most of the time, talking to fellow teachers in German and addressing daily activities with these two languages in mind… better said, at the tip of my tongue.

Since language is a huge part of a country’s heritage, I have been dealing with ambiguous feelings. On one hand, I feel proud of myself and the language skills I have developed both in English and German. But on the other hand, it seems to me that I’m separating myself from the rich culture of my country and its people. How to manage to stay really Venezuelan when living so far away, experiencing diverse traditions and communicating in different languages? It seems that the answer was right there in front of my eyes, or inside of my heart for that matter.

Since language is a huge part of a country’s heritage, I have been dealing with ambiguous feelings. On one hand, I feel proud of myself and the language skills I have developed both in English and German.

Staying Venezuelan doesn’t depend on how many times per year I visit this country or how much Venezuelan paraphernalia I decorate my house with. I don’t even own a Venezuelan flag. Staying true to my roots is determined by my commitment to be a better mother, worker and citizen of the world. It depends on my ability to share my traditions with family, friends, and students and still admire theirs. Being a true Venezuelan means to represent my country overseas the best way possible. It means to asmilate to other cultures and respect (and like, why not?) their traditions.

Staying true to my roots is determined by my commitment to be a better mother, worker and citizen of the world.

Barquisimeto, Venezuela
Strolling around my beautiful hometown Barquisimeto (Venezuela)

As a matter of fact I am not forgetting about my country when I meet with friends from other cultures, or when I learn to cook traditional dishes from the United States, Germany and beyond. I’m faithful to my origins when I tell my children stories about the beauty of Angel Falls and when I’m honest and impeccable at work. When I address my clients with high standards while showing them a huge smile always inspired by the blue of the Caribbean Sea (I keep a mental picture of it) and the rhythm of Tamunangue (traditional dance from my hometown). I am a Venezuelan citizen of the world. That’s it. Plain and simple. Magical and challenging.

So, how to deal with feelings of regret and shame when enjoying traditions from a country different from your own?

Just focus on embracing diversity

Ethnocentrism has no purpose in the way of a world citizen.

Being able to appreciate diverse cultures is a powerful resource to adjust to a new place faster and smoothly. Having an ethnorelativistic attitude allows us to enjoy the host country’s traditions while still feeling proud of our own heritage. Remember that we all believe that our country is the best one, avoid making the mistake of harboring arrogant feelings about your origins: ethnocentrism has no purpose in the way of a world citizen.

Today I feel better. The ambiguity of my feelings has faded and now I allow myself to fall in love again. I enjoy every blooming flower of this German spring, every sun ray that goes through the stained glass of Fulda’s cathedral. My feelings for the amazing things found here neither diminish my appreciation for my own culture nor makes me less Venezuelan. It is a more complete me. Undoubtedly Venezuelan, uniquely from every corner of the world… And you, would you allow yourself to fall in love again with every country you experience?

 

 

 

 

 

Mi duelo en la distancia

… Y no me dio tiempo de llegar. 

Tres semanas han pasado desde que mi madre murió y finalmente siento la necesidad de poner por escrito lo que mi mente y mi corazón sienten. No es tarea fácil pues a veces no siento nada, como si los días pasaran sin recordar que mi madre ya no está. ¿Es que acaso no me importa o no me duele?

Pero de pronto me lleno de recuerdos y en minutos siento como una ola de nostalgia me invade y el llanto no se hace esperar. Con alivio abrazo mi dolor y sonrío al darme cuenta que sí lamento lo ocurrido y reconozco que debo enfocar mi duelo de forma diferente porque me encuentro lejos. Es esta la realidad de todos los que vivimos en el extranjero dejando parientes y amigos en el país de origen. Yo no podía ser la excepción.

Resulta definitivamente más sencillo tratar a otras personas y ayudarlas a manejar su pérdida utilizando las herramientas adquiridas a través del estudio y la experiencia, sin embargo, aplicar esos recursos a mí misma ha sido una tarea laberíntica. De pronto me encontré con mi propia frustración, culpabilidad, incertidumbre y miedos, una maraña de sentimientos que se han presentado sin secuencia lógica, todos a la vez o por goteo, en la mañana y en la noche… de manera inesperada, intensa. También he tenido episodios de NADA. No me duele nada, no pienso en nada, no lloro nada. Es así como decidí ser una combinación de visceralidad y racionalidad y entonces escogí sufrir mi duelo con vehemencia mientras organizaba de forma lógica todo lo que iba sintiendo y los pasos a seguir para avanzar en cada etapa de este proceso.

De pronto me encontré con mi propia frustración, culpabilidad, incertidumbre y miedos, una maraña de sentimientos que se han presentado sin secuencia lógica, todos a la vez o por goteo, en la mañana y en la noche…

Por esta razón comencé a aceptar la etapas naturales de mi propio dolor, por ejemplo, lloro cuando veo una foto de mi madre o cuando recuerdo su olor. De igual forma, al estar calmada, procuro reconocer y darle nombre a cada emoción para asegurarme de que sigo el camino natural del duelo sin saltarme etapas ni ignorar sentimientos. Recuerdo que es preciso cerrar ciclos, algo muy personal, que cada quien maneja a su estilo. Para mí ciertos ritos religiosos resultan bálsamo para mi corazón, me ayudan a alcanzar la etapa de aceptación que promete calma después del dolor. Comparto con ustedes los pasos que he seguido durante las últimas tres semanas. No tengo ánimos de imponer reglas, sino de fomentar duelos sinceros y productivos, los cuales son tan difíciles de manejar cuando nos encontramos viviendo en el extranjero.

  • Reconocimiento de emociones propias inmediatas a la noticia. Para mí fue sumamente difícil aceptar que no llegaría a tiempo al entierro de mi madre, que todo ocurrió tan rápidamente que ni un adiós fue posible. Durante esos primeros momentos sentí culpa por no estar allí y por el tiempo que había “perdido” en el extranjero lejos de mi madre. Me sentí egoísta y a la vez víctima de las circunstancias. Me tomó tiempo y fuerza de voluntad el sentarme de frente a mis pensamientos lógicos y repetir el mantra que llevo conmigo desde que dejé mi tierra hace más de quince años. ESTOY DONDE TENGO QUE ESTAR. Y eso implica perderme de muchas cosas, algunas dolorosísimas, que requieren mi atención y aceptación.
  • Saciar la necesidad de cerrar ciclos. Uno de los problemas más grandes de vivir expatriado es no estar presentes en el entierro de seres queridos y esto genera una sensación de estar incompletos, la cual acarrea consecuencias severas cuando no se maneja de forma adecuada. Para ello, debemos tomar las riendas de nuestro duelo, muchas veces en medio de llanto y pesimismo, y planificar las actividades que servirán para despedir a ese pariente o amigo en la distancia. Cada quien enfoca su espiritualidad de forma particular y en base a ello se deben realizar ritos que nos permitan decir adiós. Como católica practicante me ayudó muchísimo orar, asistir a misa por el eterno descanso de mi mamita, sacrificio y reflexión. También el contacto con la naturaleza me ha ayudado enormemente. Sé de amigas queridas que han hecho reuniones con amigos de la localidad y han bebido y comido recordando la vida de ese ser que ya no está con nosotros. Reflexionar sobre lo que nos parece correcto y nos permite respirar profundo es clave para este paso.

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  • Negociar y aceptar. Esa negociación que se presenta cuando comenzamos a decirnos a nosotros mismos “está en un mejor lugar”, “descansó la pobre”, “no sufrió tanto”, todo eso es normal y debe formar parte de nuestro duelo. en consecuencia me invito a no sentirme culpable por pensar que fue lo mejor, sin olvidar, claro está, que la partida de mi madre implica un desarraigo que se ve profundizado por mi condición de inmigrante o expatriada. Momento de sentimientos confusos y ratos de claridad. Aceptación y valentía para digerir lo ocurrido, sin negarnos nada, aunque duela, ese ser tan amado murió y nuestras decisiones nos llevaron a estar lejos en ese momento. Mis decisiones no son malas, simplemente tienen sus puntos a favor y en contra característicos de todo lo que se hace en la vida.
  • No acelero el proceso. Vivo cada día de mi rutina con intensidad, escuchando a mis emociones. Soy más permisiva con mi descanso, tomo té y me siento junto a la ventana a disfrutar del sol y el paisaje. Lloro, me río, bailo y me visto de negro, es mi proceso, mío, solo mío, así que lo llevo a mi propio paso. Un gran número de psicólogos y especialistas en duelo indican que este proceso puede durar de dos a doce semanas dependiendo de cada persona. Muchas veces se puede prolongar hasta los seis meses. Me parece que como todo lo que tiene que ver con la salud física y emocional, debemos estar en sintonía con lo que mejor nos va y estar alertas frente a síntomas de depresión profunda, pérdida severa de peso y falta de sueño.

En otras palabras, me siento mas humana, ese contacto con mis emociones más crudas y en carne viva me enseñan que la vida se basa en decisiones, que muchas veces el camino es bien cuesta arriba, que el hogar se lleva en el corazón y en el de todos esos seres que amamos. Ya comienzo a vislumbrar mi próxima tarea: arraigarme de nuevo. No olvido que la muerte de un progenitor significa la pérdida de una de las columnas de apego de todo ser humano. Es por ello por lo que siento la necesidad de re-ajustar mis bases de arraigo para no perder por completo los cimientos de mi niñez.

Y ahora te llevo conmigo a donde quiera que voy… 

Actitud migratoria: ¿se nace o se hace?

Sentada en la cocina al lado del radiador de la calefacción, observando como cae la noche aun cuando son solo las 4 de la tarde, me pregunté, ¿de verdad soy feliz con este clima? Y la respuesta me sorprendió: Sí, sí lo soy. Haber nacido en un país de clima tropical nos hace inevitablemente vulnerables a estos inviernos norteños que mucho distan de las noches cálidas de la costa o del calorón de la Semana Santa. Sin embargo, mi corazón se regocija con las veladas pasadas junto a la chimenea, las visitas al mercado de navidad y el vino caliente que bebo para calentarme el alma. Y es que me he enamorado de la libertad que trae consigo la aceptación.

Con el pasar del tiempo y después de haber residido en tres países diferentes, he aprendido a entender que la mejor forma de afrontar el proceso migratorio es aceptando  los siguientes puntos:

  • La decisión de irnos a vivir a otro país. Como toda determinación, emigrar es algo que debe ser pensado profundamente y aceptado. Cuando estamos en paz con la razones por las cuales hemos decidido dejarlo todo comenzamos ese proceso de sanar la tristeza que trae consigo el abandono físico de bienes materiales y emocionales, lo familiar, lo querido.
  • El lugar escogido como nuestro nuevo hogar. Nada es fácil al comienzo y si de verdad queremos adaptarnos a la comunidad huésped tendremos que pasar por momentos difíciles, ratos de incertidumbre, un idioma que no conocemos, hasta que por fin podamos reclamar ese lugar como nuestro. Claro está, hay casos en los que el destino no favorece nuestra profesión o salud emocional y en ese caso se deben reconsiderar las cosas. Pero por favor, no desmayemos ante el primer obstáculo.
  • Mi nuevo rol. Emigrar trae consigo muchos cambios, no solo a nivel de vivienda, idioma, parientes y amigos que se quedan atrás, sino también cambios a nivel integral, como por ejemplo la profesión, la distribución de cargas del hogar y/o economía, reacciones que no reconocemos en nosotros mismos, nuestra actitud frente a retos nuevos. Para mí comenzar mi vida en otro país ha significado renacer, reinventarme a mí misma y aceptar a una Flor que no conocía anteriormente.

Cuando estamos en paz con la razones por las cuales hemos decidido dejarlo todo, comenzamos ese proceso de sanar la tristeza que trae consigo el abandono de bienes materiales y emocionales, lo familiar, lo querido. 

Creo firmemente en el poder de la actitud para afrontar los retos propios del proceso migratorio y en la fuerza de la aceptación para promover los factores protectores de mi resiliencia. Abrazo el cambio, lo amamanto con ideas frescas, con paisajes nuevos; acepto que estoy donde debo estar y que esa experiencia me prepara para lo que está por venir. Muchas veces armo pataleta ante lo que me disgusta, pero al final termino entendiendo que muchas de las cosas que me molestan, no son negativas en su esencia. Al contrario, son mis reacciones las que me hacen sentir mal, triste y enojada, todo por no saber algo en su debido momento o por no estar acostumbrada a cierta forma de vida totalmente nueva para mí. El problema no es el  idioma alemán, sino mi desconocimiento del mismo. Los alemanes no son antipáticos por no saludarme en la calle o sonreírme a diestra y siniestra. Ellos no me conocen, estoy recién llegada, es normal, no me lo tomo personal.

Nuevos caminos

Te prometo que si partes de esta primicia, la forma de ver las cosas se hace más optimista, se tranquilizan las emociones y se logran encontrar soluciones a los retos del proceso migratorio. ¿Resulta fácil? No. ¿Se logra? Sí. Es cuestión de aceptar y dejar de resentir la partida. Te invito a hacer las paces con los motivos que te llevaron a emigrar. Luego, inicia la etapa de aceptar. Te sentirás mucho mejor y te darás cuenta que para comenzar en un nuevo destino no hay que nacer aventurera, sino que hay que aprender a enamorarnos del cambio.

 

Leyendo en español II

Una vez que hayas decidido emprender esta tarea de coleccionar libros en español y dispongas de ese rinconcito en donde instalar tu biblioteca hogareña, te será útil crear una lista de los libros que vas comprando (sí, se que te debo sonar complicada con esto de la lista) para mantener un registro que te servirá como catálogo para el uso del material que vas adquiriendo, y en el caso de querer vender aquellos ejemplares que no se ajusten más a tus necesidades. Aquí en casa mi esposo está diseñando una página de Excel que incluirá categorías como: idioma, género, edad, número de páginas, autor y año de publicación. Ya les contaré cómo queda el resultado final.

Seguidamente deberás preguntarte cuál es el objetivo de tu biblioteca: para los niños o para toda la familia, para aprender un idioma o para afianzar la lengua materna cuando vives en el extranjero. ¿Qué buscas con estos libros, con esos ratos de lectura? Así mismo determinar si adquirirás solamente libros o si también incluirás en tu colección revistas, periódicos, material auditivo y visual. Recuerda que en el caso de aprender un idioma todas estas herramientas son necesarias para desarrollar las cuatro destrezas del lenguaje: escritura, lectura, comprensión oral y auditiva. Comparto contigo el tipo de material que tenemos en casa y que hemos venido adquiriendo desde hace unos 14 años:

  • Libros ilustrados (como dicen mis hijos esos que tienen más fotos que letras).
  • Vídeos didácticos.
  • CDs infantiles con canciones e historias.
  • Posters o murales, a mis hijos les encantan y nos sirven no solo para aprender vocabulario especializado sino que los utilizamos para decorar el rincón de lectura.
  • Revistas a todo color, en casa las National Geographic son nuestras favoritas, tanto las de niños como las de adultos, por su contenido de viajes, cultura, ambiente, y tecnología. Cuando los tres Little Nómadas eran pequeñitos se distraían mirando las fotos, aprendiendo de ellas palabras nuevas. Ahora leen los artículos y aprenden vocabulario más avanzado en inglés.
  • Periódicos viejos, nuevos, en blanco y negro, o a color, de todas partes del mundo.
  • Juegos de mesa: bingo, UNO, Scrabble… excelentes para la adquisición y afianzamiento de terminología nueva en la lengua meta, en nuestro caso en español.
  • Folletos y panfletos de viajes, los cuales siempre recojo gratis en agencias de viajes y revistas dominicales y son súper útiles y entretenidos para practicar descripción de imágenes y uso de adjetivos. Son una de mis mejores herramientas cuando enseño español o inglés y mis hijos los han aprovechado para describir en alemán.

Una vez establecidos los parámetros del material impreso que irás coleccionando, te aconsejo, por experiencia propia, que tomes en cuenta los siguientes criterios al momento de adquirir los libros, especialmente si en casa tienes niños y adolescentes:

  • Tipo de ilustración: fotos, arte, imágenes grandes o pequeñas, coloridas, sombrías.
  • Tamaño de la letra, sumamente importante cuando hablamos de lectores aún no independientes.
  • Dificultad del lenguaje, el cual debe ser siempre acorde a la edad y al nivel del lenguaje del niño, adolescente o adulto. En casa tenemos decenas de libros de matemáticas y cálculo porque mi esposo disfruta de los números y es un fanático de las matemáticas.
  • Queremos cuentos duales o totalmente en el idioma meta.
  • Diccionarios y enciclopedias ¿cosas del pasado o todavía los utilizas? A mí me encanta un diccionario ilustrado y mis hijos los leen durante viajes largos en coche o en avión.

Y tú ¿ya empezaste tu biblioteca? ¿Tienes alguna idea que quieras compartir con nosotros? Te espero en el próximo artículo dónde hablaremos sobre las diferentes formas de adquirir material impreso sin romper tu alcancía. ¡Te espero!

 

 

 

Leyendo en español I

Una de las herramientas más eficaces para el aprendizaje de un idioma son los libros. Diccionarios, enciclopedias, libros ilustrados, de cuentos, mitos y leyendas, biografías y comics entre otros, permiten al niño y al adulto sumergirse en un mundo de creatividad e interés mientras se utiliza la lengua meta como vehículo de lectura. Así mismo, los libros permiten que fomentemos en casa el uso de la lengua materna, en el caso de esas familias que viven en un país cuyo idioma es distinto al de origen.

Hoy quiero comenzar contigo la tarea faraónica de crear tu propia biblioteca casera, con material impreso variado y acorde a tu edad y a la de tus hijos, y tomando en cuenta los intereses de cada miembro de la familia. Juntos escogeremos los primeros libros que adornarán los estantes de tu rincón de lectura, estableceremos metas claras con respecto al idioma que deseamos aprender y/o practicar y construiremos una colección básica a partir de la cual seguir creciendo y aumentado ejemplares.

Frecuentemente me encuentro con familias que sienten que esto de crear una pequeña biblioteca en casa resulta difícil, costoso y hasta tedioso…

Frecuentemente me encuentro con familias que sienten que esto de crear una pequeña biblioteca en casa resulta difícil, costoso y hasta tedioso. No tiene porque ser así. Existe gran cantidad de material en tiendas físicas y en línea que nos permiten conseguir libros y revistas a buen precio y de buena calidad, con amplios catálogos que pueden ser mostrados a familiares y amigos para hacer de esta tarea algo compartido. Lo importante es precisar qué temática deseamos incluir en nuestra collección y ponernos manos a la obra sin prisa pero con paso constante.

1. ¿Cuál es nuestro objetivo?

¿Deseas aprender un nuevo idioma? ¿Necesitas motivar a tus niños a leer en español? El primer paso antes de que salgamos felices a la calle, bolsa en mano, o corriendo al ordenador con la tarjeta de crédito a cuesta, es establecer qué queremos lograr con esta colección. Ustedes pensarán, pero bueno Flor, yo quiero tener un poquito de todo, pues vale, entonces eso haremos. Si por el contrario gustas contar con una selección de material dirigido a una temática específica, entonces deberemos enfocarnos en libros relacionados con la misma.

¿Qué me dicen de la edad? ¿Serán libros de bebés o de preescolar? ¿Tienes adolescentes en casa? ¿Está tu marido también interesado en participar?

¿Y en qué idioma? No se ustedes, pero aquí en casa estamos en una de re-hacer nuestra biblioteca en español, pues los libros que tenemos son para niños de edad preescolar y primaria, y mis tres “little” nómadas hace tiempo que ni los miran. Ahora ellos se creen “grandes” y han empacado sus libros y revistas para mandárselos a los primitos quienes como ellos, son multiculturales y aprenden varios idiomas. ¿Qué me dicen de la edad?  ¿Serán libros de bebés o de preescolar? ¿Tienes adolescentes en casa? ¿Está tu marido también interesado en participar? Define las necesidades y gustos familiares, pues esto hará la tarea de conseguir los libros más fácil. En mi caso, nos enfocaremos en adquirir material impreso en español para niños de edades comprendidas entre los 10 y los 15 años.

2. ¿Cuál es tu presupuesto?

Establecer una cantidad de dinero disponible para este proyecto requiere de organización y un toque de practicidad. Seamos realistas con el tipo de libros que deseamos adquirir. Tener una colección de obras de la literatura japonesa firmada por diversos autores puede ser algo de lo cual nos sentamos orgullosos, sin embargo, invertir mucho dinero en material específico y caro puede hacer que nuestra colección no sea tan numerosa ni variada. Dependerá de ustedes fijar metas que puedan ser cumplidas sin provocar angustia ni decepciones. De igual forma, el presupuesto debe incluir el mobiliario que necesitaremos para almacenar nuestros nuevos libros, en el supuesto de que no contemos ya con estantería en el hogar.

Los libros y revistas nos abren una puerta

hacia otros lugares y culturas…

Es importante recordar que lo que hoy pueda parecer un gasto no es más que una inversión en el futuro de nuestros hijos y el nuestro propio. Tener una biblioteca casera nos brindará horas de distracción y aprendizaje, ratos de creatividad e imaginación, temas de conversación y discusiones inteligentes en familia. Además los libros y revistas nos abren una puerta hacia otros lugares y culturas motivando la curiosidad y el conocimiento hacia tradiciones diferentes a la propia y permitiéndonos “viajar” desde la comodidad de nuestro sofá o sillón de lectura.

3. ¿Dónde pondrás tu biblioteca casera?

El espacio es otro aspecto a tener en consideración cuando comenzamos con la misión de crear nuestra biblioteca casera. ¿Vivimos en un piso pequeño o en una casa que dispone de un estudio? Si bien ocupases un rincón de la sala para tus libros, o llenases los estantes de la habitación de los niños, debemos visualizar el espacio que usaremos para organizar y almacenar nuestra colección, las condiciones de luz y humedad, y el mobiliario que ya tengamos y el que adquiriremos luego. Nada que desanime más que empezar a comprar libros para luego arrumbarlos en una esquina del depósito por falta de sitio para guardarlos y exhibirlos. No olvidemos que el material impreso debe estar al alcance de los lectores, no escondidos en el ático; libros a la vista es igual a ratos de lectura espontánea y divertida.

Como este es un proyecto que voy a hacer paso a paso con ustedes, en casa vamos a poner los libros en la repisa de la habitación de los niños. Es mobiliario que tenemos desde hace un tiempo ya y que ahora está vacío después de la limpieza de libros que hicimos hace una semana. También es posible que queramos guardar algunos libros viejos para hermanitos pequeños o porque tienen valor sentimental. De ser así, pensemos que las cajas plásticas son la mejor opción para almacenar material impreso que ya no leamos protegiéndolo de los cambios de temperatura y de polillas.

Bueno, así llegamos al final de este primer artículo en donde establecemos los fundamentos para comenzar nuestra propia biblioteca en casa. Recuerda que aunque nosotros estemos construyendo una colección de libros en español, estos principios básicos aplican a la adquisición de material en cualquier otro idioma. Te invito a seguir “leyéndome” esta semana en mi próxima entrada del blog donde explico las categorías de los libros y algunas recomendaciones. ¡Los espero!

Back to Tribal times

Once we take a look at how society has evolved and progress we realized that the tribal form was the first to emerge and mature, beginning thousands of years ago. This way of living and growing as a cultural group was based on kindness and a distinct sense of identity, of belonging. Families weren’t different from the system. Raising the children and providing for the family members to survive were done as a collective task. The “whole” working for each individual, each individual working for the “whole”.

Then came the institutional, market, and now networking forms of organization and working closely as a “whole” was relegated to a second level. Families raising their kids alone, far away from grandparents to guide them, miles away from friends to share the load of child upbringing. Until now. Easy access to Internet, blogging, and social media have created a phenomenon that could bring us back to tribal times with modern modifications.

Families raising their kids alone, far away from grandparents to guide them, miles away from friends to share the load of child upbringing. Until now.

Global awareness, international job openings, economic crisis and civil war are some of the reasons why people have decided to embrace nomad life again, living abroad far way from the comfort zone that provides a safety net.  There are millions of immigrants moving from one country to the other yearly, facing cultural changes and language disadvantages. All of the suden we found parents enduring the difficult task of “parenting” with no guidance at all in foreign surroundings. Until now.

In 1994 the first blog was created (Links.net) and since then, a whole new era of writing and communicating arised to connect people around the world in no time with minimal difficulties. Many say that social media and the web drive us away from family members and friends, but I disagree. In 2014 I started following some multicultural and traveling Instagram accounts just for the sake of looking at beautiful pictures of places I personally wanted to visit, and to discover more about other cultures. Until then, my life as an immigrant has made me raise my three little ones miles away from my mother, and in some way, my days as a mother were spent in solitude. Yes, I did have good friends from whom I learnt a lot about the culture of the host country, but sometimes I was in need of that someone sharing similar experiences, someone who would know how it is to move abroad, learn a new language, and recreate a whole new career.

…but sometime I was in need of that someone sharing similar experiences, someone who would know how it is to move abroad, learn a new language, and recreate a whole new career.

And it happened. I created new connections with moms around the globe just by commenting on their posts and asking questions about child care, travel planning, and more. Yes, it may sound superficial, but let me asure you that many of these social media connections have become friends, people that share my values, experiences, love for bilingualism and multicultural life. No, they’ve not replaced my “face-to-face” friends and acquaintances, that would be irresponsible of me. We need local friends in order to create a bond with the host community and reinforce that feeling of belonging. But these IG or FB friends, complement my net of working, raising kids, and enjoying my life as an expat/immigrant woman, wife, and mommy.

As a result, I feel more connected to my reality, empowered by the stories of many ladies walking the same path, and most important, I don’t find myself alone. For good or not so good, there is always someone dealing with the same situation. I feel part of a tribe! We are a tribe! Again, after all of these years, we are developing a new form of tribal organization. Moms from all corners of the world are connecting, together, sharing knowledge and despair, making life abroad easier and prettier.

Moms from all corners of the world are connecting, together, sharing knowledge and despair, making life abroad easier and prettier.

Today I was inspired by you, mommy, daddy, blogger. I thank you, my IG friend who sees my kids grow in every picture I post. You, mom, who participate in my group chats, and allow me to be part of your reality by sharing with me your problems as a global family and the sweetness of your success. Let’s continue being a whole, a tribe, working together, supporting each other with every written text, and every taken photograph. Remember that these connections go way beyond the financial benefits that may bring to you and your family. We are raising our children together, like in neolithical times, as a tribe, as a one big united family, as a “whole”.

Pinterest

Padres de los Little Nómadas

Hablamos mucho de las características de un niño multicultural o como los llamo yo “little nómadas”, sin embargo es poco lo que se dice de los adultos responsables de esos pequeños que crecen en un ambiente diverso, rodeados de diferentes idiomas y tradiciones. ¿Quiénes son estos padres, abuelos, guardianes que crían chicos globales? Comparto con ustedes algunas de las cualidades encontradas en familias conocidas  y características propias, que tal vez se asemejen a lo que ustedes sienten como parte comprometida a la educación integral de sus chicos. Por lo general, un padre que forma hijos globales reúne estos rasgos:

  • Fue criado en un hogar donde se le daba prioridad a la lectura de material sobre otros países y culturas, quizás viajes frecuentes y en donde se promovía el aprendizaje de un segundo idioma como parte fundamental de la educación.
  • Personas que, al contrario del punto anterior, fueron educadas en casa, es decir, no se promovía la educación en el exterior o bien se esperaba que el futuro se diera en el país de origen. Este fue mi caso. Mis padres no vieron como prioridad que yo aprendiera inglés o que me fuera al extranjero para hacer un estudio de post grado, pero yo siempre soñé con irme lejos y recorrer el mundo.
  • Adultos valientes que dejaron su zona de confort para probar suerte en el extranjero, dándoles a sus hijos la oportunidad de conocer otras tradiciones y de aprender otras lenguas.
  • Mujeres y hombres que se vieron en la necesidad de dejar su país de origen debido a una crisis social, política, guerra, o desastre natural. La búsqueda de un futuro mejor para ellos y sus descendientes es prioridad, aun cuando implique dejar todo atrás, empacar la vida en una maleta y empezar desde cero en tierras lejanas.
  • Adultos emprendedores, y no me refiero solo al emprendimiento de un negocio, sino también de una carrera, de forma de ser y de costumbres. Nos re inventamos, nos creamos un nuevo yo producto de la mezcla de los valores de origen y de lo aprendido en el país huésped.
  • Personas “elásticas”, capaces de promover las tradiciones propias en casa y adquirir las del lugar de destino. Nos hacemos artistas capaces de esculpir niños felices de desayunar una arepa con queso y cenar un “schnitzel” con patatas salteadas. Personas que celebran la Navidad cantando villancicos como “El Burrito Sabanero” y “Silent Night”.
  • Mujeres y hombres de corazón dividido, con seres muy queridos en el terruño propio, y con amistades nuevas que nos brindan su apoyo y nos dan la bienvenida en otras lenguas. Nos resulta difícil vivir lejos de nuestros familiares en el país de origen; alejarnos de los amigos que nos acompañan en esta jornada de inmigrantes nos resulta también doloroso.
  • Adultos capaces de sobrellevar el miedo y la frustración que acarrea empezar desde cero en tierras lejanas. Siempre encontramos una respuesta optimista a las preguntas cotidianas como ¿qué hago aquí? ¿para qué me fui de mi tierra? ¿aprenderé algún día el idioma y la dinámica del país huésped?
  • Padres expertos en tareas múltiples, pues la abuela y la comadre no están cerca para ayudarnos en la crianza de los niños. Ante la imposibilidad de poder salir al cinema con la pareja, nos la inventamos para acostar a los chicos tempranito y recrear la sala de cine en casa… de alguna forma hay que darse una escapadita.

Con estos puntos te celebro a ti, adulto encargado de la crianza global, mi adulto multicultural… Tú quien siempre buscas superarte y ser mejor cada día; tú quien sin importar el costo y la falta de tiempo, aprendes un idioma extranjero para apoyar a tus hijos y encontrar un mejor empleo; tú capaz de sonreír y llevar el nombre de tu tierra en alto. Esto es una oda a tu valentía y entereza, ejemplo de que sí se puede.

Esa mano amiga: Un mentor

Nuestra llegada física al país destino no significa que el caos de la mudanza y la despedida haya pasado. En la mayoría de los casos, las fases de despedida y transición se alargan hasta bien entrado el primer año de estar viviendo en nuestro nuevo hogar. Toma tiempo, paciencia y voluntad aprender la dinámica del país huésped, las tradiciones, los “sí” y “no” de un lugar que nos es desconocido.

En nuestro caso nos ayudó mucho tener un mentor o grupo de mentores, manos amigas, quienes nos orientaron en esos primeros tiempos de adaptación e inestabilidad emocional tanto en Estados Unidos (2002) como en Alemania (2014). Creo que para mí la experiencia de tener a alguien que me guiara, me hablara y se tomara el tiempo para ayudarme a aprender lo más básico, me marcó de forma tal que me ha servido de inspiración y motivación para fundar Little Nómadas. Siento en lo más profundo, que tuve la fortuna de contar con mentores que hicieron del período de transición una experiencia enriquecedora y menos traumática, y es por ello, que deseo brindarle apoyo a aquellos que emprenden el camino que yo ya he transitado.

Siento en lo más profundo, que tuve la fortuna de contar con mentores que hicieron del período de transición una experiencia enriquecedora y menos traumática.

Cuando nos aventuramos en una nueva ciudad, un nuevo lugar, necesitamos de una mano amable que responda nuestras preguntas y nos introduzca en la comunidad. Estas personas van a ser nuestros puentes que permitirán la integración eficaz y más rápida de nuestra familia y de nosotros mismos. Todos necesitamos alguien que nos indique como se clasifica el reciclaje, los días en los que pasa el camión de basura, donde se paga el recibo de la luz, cuáles establecimientos reciben solamente pago en dinero efectivo, el horario de autobuses y la iglesia más cercana. Recordemos que somos como niños pequeños empezando desde cero, en muchos casos sin ni siquiera hablar el idioma del lugar.

El detalle importante radica en encontrar al mentor o coach adecuado. Después de todo, será esta persona la que nos presentará grupos de amigos, marcará el tipo de actitud que tendremos hacia la sociedad huésped, y de la que aprenderemos como manejarnos en las situaciones diversas de nuestro nuevo entorno. Si nos encontramos con un paisano deprimido que solo habla mal del país destino, quien sentimos nos “hunde” con sus energías negativas y actitud conformista, la experiencia de tener un mentor nos parecerá un desastre. Es vital que seamos amables y agradecidos con aquellos que se nos acercan con ganas de ayudar, pero siempre manteniendo una distancia que nos permita observar como se desenvuelve esa persona en la comunidad, cuál es su rol, si es hostil hacia los locales o receptiva, antes de establecer una relación de amistad seria y duradera. No dejemos que el desespero de estar solos en un país extraño nos lleve a relacionarnos con personas que tendrán un impacto negativo en nuestro propio proceso de adaptación.

Mis recomendaciones para encontrar esa mano amiga que nos ayude a transitar el camino de inmigrantes se basan principalmente en buscar apoyo de aquellos quienes ya estén integrados en la comunidad, o que al menos atraviesen ese proceso de forma positiva. Personas que compartan intereses comunes, como deporte, escuela de los hijos, cine, arte, organizaciones de apoyo al extranjero, o bien centros religiosos. Así mismo, debemos prestar atención de conseguir al mentor que no solo dedique sus esfuerzos a la integración de los adultos de la familia, sino quien también se tome el tiempo de facilitar la adaptación de los pequeños de la casa. Asesoremosnos en la empresa que nos ha dado trabajo en el extranjero, o bien, recurramos a los maestros de nuestros hijos, para obtener información de clubes deportivos y centros comunitarios, así como organizaciones de padres y representantes en donde podamos conocer personas con quien conversar y a quienes consultar dudas. Determinemos si tenemos la disponibilidad económica para costear un programa de coaching formal y multidisciplinario, mediante el cual podamos planificar reuniones semanales que nos permitan resolver inquietudes de distintos ámbitos: familiar, laboral, económica. Analicemos la posibilidad de un mentor online, quien con su experiencia, nos oriente en el proceso migratorio, de transición y participación en la comunidad huésped.

Determinemos si tenemos la disponibilidad económica

para costear un programa de coaching formal y multi disciplinario

A lo largo de este proceso de mudarnos a dos países diferentes y de integrarnos, despedirnos y re integrarnos nuevamente, he encontrado programas útiles con personas amables que se han tomado el tiempo de pasearnos por nuestra nueva ciudad, enseñarnos lo básico del funcionamiento comunitario y nos han abierto las puertas de su hogar y de su amistad. Por ello, me siento agradecida y comprometida a hacer lo mismo por todo aquel que lo necesite. Recuerden que estar preparados es fundamental para sentirnos estables en el país destino. Esto requiere esfuerzo y responsabilidad de nuestra parte para utilizar las herramientas adecuadas y disponibles. No estamos solos en esto. Infórmense.

¿Quién nos apagó la luz?

Hace unos días tuve el privilegio de conversar con un grupo de mujeres valientes, guerreras, de temple, que lo habían dejado todo para re inventarse lejos de su terruño. Al escucharlas me percaté que todas brillaban con luz propia: profesionales, artistas, deportistas, maestras, mamás, esposas, mujeres… cada una con sus propias virtudes e imperfecciones. Todas buscando la respuesta ante tanto desasosiego y ansiedad… Es que comenzar desde cero no es fácil… es que dejarlo todo atrás es una travesía para los fuertes de espíritu. Ellas me confiaron sus miedos y sus sueños, la tristeza sentida en lo más profundo del alma por la pérdida de lo familiar, de los lugares añorados y de los sabores recordados. Era como si alguien les hubiese apagado la veladora de la alegría de un solo soplido.

Recordé mis propios temores vividos hace años producto de dos cambios de país, de idioma y cultura. Esa falta de luz no es más que el luto que se lleva dentro por un cambio drástico en nuestras condiciones de vida. Es esa respuesta normal y saludable para expresar que sufrimos, que nos duele salir de nuestra zona de confort para mudarnos a un lugar distinto. De pronto nos volvimos seres inestables, con arranques de ira, melancolía y frustración, sin dormir, sin cabeza para nada… es que dejarlo todo atrás no es para los débiles del corazón…. Compartí con ellas mis experiencias que sirvieron de encendedor para prender esa llama que había existido en mi país y que ahora debía brillar en caminos distantes. Les dije que era necesario tomarnos un tiempo para llorar, para sentir cada emoción en su totalidad, porque los duelos no se apuran, no se esconden, no se amordazan. El luto migratorio es la manifestación de un proceso que nos arranca de raíz y nos desordena la voluntad, pero que no debe ser llevado a cuestas solo. Para recuperarnos y seguir adelante debemos establecernos un plan que nos permita sentir, crecer y aprender de lo vivido. Somos nosotros mismos los responsables de nuestra mejoría y debemos recurrir al apoyo de otras personas que compartan nuestras circunstancias y dilemas para salir adelante con aires de cambio.

… es que dejarlo todo atrás no es para los débiles del corazón. 

¿Qué hacer?

  • Reconoce tus sentimientos de dolor, esconderlos no te hará bien.
  • Acepta el proceso de luto de quienes te acompañan en esta travesía, pareja, hijos, padres.
  • Busca ayuda profesional cuando sientas que tu tristeza es tan profunda que interfiere con el desarrollo de tu vida diaria. Está bien esconderse debajo de una cobija por un tiempo y llorar el miedo al cambio, pero si con esto estamos descuidándonos a nosotros mismos y a los nuestros, quizás sea momento de pedir apoyo de quienes saben un poco más que nosotros.
  • Practica actividades que te permitan canalizar la frustración y que te hagan sentir relajada: deportes, escribir, manualidades, leer. Lo importante es conseguir expresar nuestras emociones de manera saludable sin descargar nuestro enojo con las personas que nos rodean.
  • Reúnete con grupos de personas que atraviesan por situaciones similares, o con aquellos quienes han vivido la misma experiencia y ya han superado el duelo migratorio. Compartir anécdotas te ayudará a no sentirte extraño, aislado y culpable. Utiliza la tecnología como aliado para estar en contacto con familiares en el país de origen y para establecer relaciones con personas en comunidades de tipo online. Hay que hablar, comunicarse.

Somos nosotros mismos los responsables de nuestra mejoría…

No olvidemos que aterrizar físicamente en nuestro nuevo hogar no significa que ya estamos listos para integrarnos a un nuevo conjunto de normas y tradiciones locales. La etapa de transición entre despedirnos de los nuestros y entrar al nuevo país puede extenderse por períodos largos, dependiendo de cada persona. Para algunos seis meses es un buen tiempo para comenzar a “pertenecer” a la cultura huésped e iluminar con las cualidades y habilidades propias la comunidad en la que viven. Recordemos pues, que debemos ser parte activa de nuestra adaptación y que nuestra felicidad no depende de la aceptación de otros, sino del esfuerzo que hagamos para ir del dicho al hecho, es decir, del “deseo” de estabilidad a llevar a cabo las acciones necesarias para establecernos en el país destino. Sí se puede.

 

 

Libros para pequeñitos

Aquí en casa iniciamos esta jornada plurilingüe en el año 2004, con el nacimiento de nuestro primer hijo mientras vivíamos en Fort Worth, Texas. Desde los meses de embarazo estábamos claros de que en casa se hablaría puro español. Nuestro chiquito debía aprender el idioma de su madre, sus abuelos, su sangre… Luego nacieron los hermanitos, copiando todo lo que nuestro primogénito hacía, carcajadas, gestos, palabras, en inglés y español, saltos y piruetas. Nuestra casa era como una comedia, en donde los idiomas empezaron a mezclarse producto de una madre hablachenta, un padre trabajando todo el día y la música y libros regalados por la familia y los amigos. Las oraciones en Spanglish no se hicieron esperar, y con ellas mi orgullo de madre y la mirada algo ecléctica de los abuelos y tíos venezolanos. Yo sentía orgullo profundo al verlos paseándose por los dos idiomas de forma natural, espontánea y simpática. Nuestros seres queridos observaban un tanto dudosos, comentando que “estos niños” no hablan ni una cosa ni la otra… Entre pañales, visitas al médico y vídeos de Plaza Sésamo, continuamos este camino que nos ha traído más satisfacciones que frustraciones. Nuestros nómadas han sido siempre felices y joviales, con ese tumbao latino que nos caracteriza, haciendo que cada palabra en inglés fuese una poesía… una melodía tropical.

Llenarme de información y de material fue clave para mí como mamá queriendo criar niños globales. La meta siempre ha sido y será mantener la lengua madre (español), tener nivel nativo de inglés, y ahora, dominar el idioma alemán. Hace tres años nos mudamos a Alemania y desde entonces tenemos la misión de adquirir esta lengua tan apasionante y compleja. Entre tanta búsqueda y paseos a la biblioteca, llegamos a la conclusión de que los libros son la herramienta  perfecta para nosotros como familia porque proporcionan los elementos necesarios para desarrollar las distintas destrezas del lenguaje en cada etapa de crecimiento de nuestros hijos. No es desconocido para familiares y amigos, recibir pedidos de nuestra parte solicitando libros de regalo, tesoros de cada país que guardamos como joyas preciadas.

Hoy quiero compartir con ustedes algunos de los libros que solía leerle a mis chicos cuando estaban pequeñitos, y con los cuales aprendieron a leer tanto en inglés como en español. Espero puedan entender la nostalgia de mis líneas, mis hijos ya no son tan bebés, y cada página de estos libros así me lo confirman. De esta forma, démosle la bienvenida a mi libro para aprender a leer favorito: Nuevo Mi Jardín de A. Díaz De Cerio. sus sílabas coloradas e ilustraciones captaban la atención de mis niños, al punto de que se nos hizo divertido practicar lectura de vocabulario básico en español; dos veces a la semanas fueron suficientes para introducir terminología y fomentar el amor por nuestro idioma.

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Igualmente, coleccionamos cuentos de siempre, como La Caperucita Roja, El Gato con Botas, El Flautista de Hamelin, entre otros. Incluso ahora, ya no siendo tan pequeños, mis nómadas leen estas historias como si el tiempo no hubiese pasado. Libros como El Principito y un compendio de los cuentos de los Hermanos Grimm, se unieron a nuestra pequeña biblioteca para continuar nutriendo la creatividad de mis hijos, mientras afianzan vocabulario ya adquirido en español. En cuanto al inglés, son muchos los títulos que sirven para atraer la atención de los niños y motivarlos a explorar nuevas palabras y estructuras gramaticales básicas. Aquí en casa tenemos la serie de cuentos de “If You Give a Mouse a Cookie” de Laura Numeroff, The Very Hungry Caterpillar de Eric Carle, Green Eggs and Ham de Dr. Seuss y la serie Thomas The Tank Engine… es mucho el material que tenemos en casa y al cual le debo el mejor de los resultados: niños capaces de leer en inglés, español y alemán. Ha tomado tiempo, días de flojera y otros de desesperación, pero ha valido la pena. Y ustedes, ¿cómo incorporan los libros en la adquisición de lenguas extranjeras en casa? ¿Tienes algunos que nos puedas recomendar?

Es importante que como padres recordemos que nada debe ser obligado, sin embargo, seremos nosotros los que marcaremos la pauta y los límites de los ratos de lectura y aprendizaje de una lengua. Recordemos que debemos hacer de este rato un momento agradable, de compartir, de conectarnos con nuestros pequeños… Ellos crecen muy rápido y aun cuando me sienta feliz y orgullosa, les confieso que presenciar su etapa de lectores independientes me ha dejado con el corazón arrugado… Aprovechen este tiempo y disfruten de un buen libro infantil con sus chicos. No se arrepentirán.

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