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¡Auxilio, mi hija no habla español!

En un ámbito tan lleno de cambios como lo es la transición migratoria, la única constante que encuentro en todas mis consultas es el temor y la queja constantes de los padres hispanohablantes que ven como sus retoños pierden el idioma español en frente de sus ojos y sin poder hacer nada.

Y es que este es un tema que ha sido abordado por psicólogos, lingüistas y educadores desde la época de los 70 cuando comenzó el flujo migratorio de México, Centroamérica y el Caribe a los Estados Unidos. Es un tema delicado que debe ser abordado sin prejuicios, mitos ni cuentos de camino.

Mi historia personal y profesional como madre y educadora me ha permitido comprobar que siempre que continuemos exponiendo a nuestros hijos al español y sigamos hablándoles en nuestra lengua, todo lo aprendido, lo escuchado, lo que se ha almacenado en su cerebro no está del todo perdido. Con las herramientas adecuadas, motivación y mucha paciencia, nuestros hijos recuperarán el español y podrán comunicarse sin problemas en la lengua de sus padres.

¡Comencemos!

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Hablar español se hace cada día mas fácil… más espontáneo. 

 

La persona bilingüe receptiva

Primero hay que entender el concepto del hablante bilingüe receptivo o en inglés “receptive bilingual speaker”. Una persona considerada bilingüe receptiva es aquella que ha tenido suficiente exposición a un idioma en su niñez como para tener fluidez de nativo, comprende el idioma, pero posee poco dominio del mismo. Este es el caso clásico de nuestros hijos: nos entienden todo lo que les decimos pero no nos responden en español.

Existe una discrepancia considerable entre lo mucho que entienden y lo poco que pueden expresar en español 

Una vez armados con esta perla de conocimiento y sabiendo que nuestros hijos presentan las características propias de esos niños que viven entre dos o más lenguas, nos toca profundizar un poco más en los procesos mediante los cuales esa receptividad se lleva a cabo y como encontrar paliativos. Al final, nuestra meta principal es cultivar el orgullo y amor por la lengua castellana, no se trata de imponer una orden arbitraria.

Atrición. ¡Adiós español, welcome English!

Aunque nuestros niños crezcan escuchándonos hablar en español en casa, es importante reconocer que están expuestos la mayor parte de su tiempo al idioma dominante del país en el que vivamos. Sea inglés, francés, mandarín, o alemán, los efectos son los mismos: pérdida progresiva de vocabulario en español, renuencia a continuar comunicándose en español y uso de la lengua dominante en las diversas situaciones cotidianas de su vida.

Como resultado nos encontramos con niños y adolescentes que se comunican con sus padres y familiares en un binomio lingüístico, pues mamá y papá les hablan en español y los chicos responden en su segunda lengua, la cual dominan con tal fluidez que se convierte en su nuevo idioma nativo. Nuestros hijos pasan a tener dos lenguas nativas: la materna y que debido a la atrición se vuelve receptiva, y la dominante, que por exposición y motivación se adquiere a niveles avanzados y constantes.

Esa atrición, o fenómeno de perder la capacidad de expresarse en un idioma, pero conservando las bases de dicha lengua en el cerebro, es la clave para lograr que nuestros pequeños sean adultos bilingües. Muchos estudios están de acuerdo en que si exponemos a una persona a su idioma de niñez (nativo-materno) de forma intensiva por un determinado período de tiempo, trabajando todas las destrezas del lenguaje, los restos “dormidos” de esa lengua en el cerebro que parecieran estar perdidos, se pueden recuperar satisfactoriamente.

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Hablar con los abuelos se vuelve fastidioso porque no quieren usar el español. 

Entonces mi sugerencia, para ti que me lees, basada en estudios y mi experiencia propia, es la siguiente:

Construcción de bloques esenciales de comunicación

La cantidad de español que se recuperará en el futuro depende mucho de las bases o bloques fundamentales que establezcamos para nuestros hijos durante su niñez. Por eso, es importante enfocar nuestra atención en la concentración del niño, sus gestos y otros elementos comunicativos, y habilidades sociales.

En lo referente a la concentración, padres y educadores deben motivar al niño a participar en actividades en español que se ajusten a la edad e intereses del pequeño. De nada me sirve sentar al niño frente a la TV si mi hijo corre por la sala y lo que quiere es jugar con la pelota. Sería mejor jugar con él en el jardín utilizando la pelota como medio de aprendizaje, refuerzo vocabulario y doy instrucciones de forma clara y precisa. Todo en español.

Así mismo, la comunicación cuenta con diversos componentes. Los gestos y entonación son parte importante del proceso comunicativo y deben ser trabajados con empeño para que nuestros hijos adquieran las señales necesarias para descifrar el idioma cuando no entiendan una palabra. Enseñarles a nuestros hijos el vocabulario de emociones en español tendrá mayor impacto a futuro si incorporamos cierta mímica al expresarnos. Recuerden que queremos “bombardear” los sentidos de nuestros hijos con estímulos en la lengua meta: español.

Cuando nos referimos a las habilidades sociales buscamos que nuestros hijos interactuen con nosotros y con sus familiares y amigos en español. Puede ser que el niño no le hable a la abuela en español, pero si él entiende lo que su abuelita le dice e interactúa con ella de forma positiva, se da el proceso de aprendizaje. Receptivo, pero siempre existente.

Maximizar la absorción del español en casa 

La forma en la que les hablamos a nuestros hijos influye directamente en el nivel de adquisición de su idioma materno. Cuando les hablo a mis hijos (siempre en español) lo hago de forma clara, gesticulo y pronuncio cada palabra con detenimiento (a excepción de cuando estoy mandándolos a recoger su dormitorio), hago contacto visual, si es necesario repito la instrucción y recalco cada palabra, especialmente aquellas que sé deben aprender mejor (esto se llama “teacher talk”). Debemos asegurarnos de que nos escucharon y entendieron lo comunicado.

Otra forma efectiva de maximizar la adquisición del español en casa es través del juego. Dependiendo de la edad los chicos se benefician enormemente de las noches de juegos en familia, juegos de mesa, bingo, pantomima y afines. Para más ideas de juegos didáctico revisa mi artículo Game Night and Language Learning

En casa los libros son los mejores aliados de los padres. Asegúrate de crear un rincón de lectura y arte en donde el idioma español sea el instrumento de aprendizaje pero no la meta principal. Queremos que nuestros hijos lean o simplemente exploren libros ilustrados y se cree una atmósfera de entretenimiento y armonía, todo ello mientras la lengua materna los guía en la actividad. Si buscas ideas para una biblioteca casera te invito a revisar mis consejos aquí Leyendo en español I y Leyendo en español II

Motivación y buena actitud 

Muchos niños y jóvenes viviendo en el extranjero pasan por el proceso de atrición de su lengua materna y esto es normal. Entiendo que como padres resulta frustrante ver como nuestros hijos pierden su habilidad de producir frases completas en español y eligen siempre expresarse en una lengua que para nosotros es extranjera… de cierto modo extraña. Sin embargo, mantener una actitud positiva, respetuosa y sobre todo amorosa nos traerá resultados positivos. Se los aseguro. Y si estamos de buen humor y dejamos de querer forzarlos a lo “general” a que hablen español por “su bien” o porque “así lo mando yo”, el proceso de fomentar nuestra lengua en casa se hará más llevadero y entretenido.

Mis hijos se resistían, no me respondían y aún lo hacen pero cada vez menos, le huían al español. Yo continue expresándome en mi lengua porque así me siento más cómodo, mas auténtica. El resultado: satisfactorio 100%. Ahorita que tienen clases de español en la escuela los veo floreciendo, construyendo frases gramaticalmente correctas, con una pronunciación muy cercana a la nativa (aunque uno de ellos no me dice la “rr” con fuerza) y paseándose del inglés al alemán y de vuelta al español con una agilidad mental y comunicativa tremenda.

Vamos a hablarles en español, motivémoslos con música, vídeos y hasta recetas de cocina. Seamos pacientes y amorosos. Respetemos su proceso evolutivo y comunicativo. Pellizquemos su intelecto para que los pedacitos de español adormitados en su cabecita se despiertan y florezcan. Usualmente los hijos de inmigrantes recuperan su lengua materna siempre y cuando sean motivados y expuestos al idioma de forma constante y efectiva, y eso ocurre en un período de tiempo relativamente corto, lo sé y lo he vivido.

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Ella merece disfrutar de su idioma materno. 

¡Manos a la obra!

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