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Mi hijo habla inglés ¡pero yo no!

Son numerosas los mensajes que recibo de padres preocupados que piensan que no pueden ayudar a sus hijos a ser bilingües porque ellos no lo son. Sin embargo, es una realidad cada día más presente en los hogares de muchísimas familias quienes por motivos laborales, académicos y culturales deciden emprender la aventura de aprender un segundo (y tercer, cuarto y hasta quinto) idioma en casa aun cuando papá y mamá son monolingües.  ¿Pero es esto posible?

La respuesta es Sí.

Criar hijos bilingües es una tarea apasionante y demandante que requiere tiempo, dinero, constancia y mucha imaginación. Aun cuando nosotros no dominemos el idioma que nuestros chicos aprenderán, el apoyo de los padres es invaluable y necesario. Por ende, hablemos el idioma o no, nuestra dedicación marcará la diferencia en la rapidez y eficacia con la cual nuestros hijos adquieren un idioma extranjero.

¿Qué hacer para apoyar a nuestros hijos en esta nueva aventura?

  1. Aprende el idioma tú también. Este puede ser el momento tan esperado para que empieces a trabajar en ese sueño de siempre y aprendas un idioma extranjero que te permita mejorar tus oportunidades laborales, viajar a ese paraíso que tanto anhelas o bien divertirte en casa viendo películas con tus retoños en ese idioma que todos a nivel familiar adquieren.
  2. Invierte en recursos y herramientas de aprendizaje. Recuerda que para aprender una lengua extranjera debemos desarrollar cuatro destrezas de comunicación esenciales: auditiva, oral, escrita, lectora. Por eso es esencial invertir en material audiovisual, música, revistas, libros ilustrados y diccionarios. La biblioteca local y el Internet son nuestros mejores aliados en esta misión.
  3. Contacta personas que hablen el idioma que aprenden los niños. Quizás tu no cuentes con las habilidades lingüística necesarias para entablar conversación con tu hijo en la lengua meta, pero si debe haber algún familiar, tutor, maestro, vecino, amigo o colega que domine dicha lengua y que este dispuestos a compartir con tu niño unos minutos semanales para trabajar en las destrezas comunicativas del idioma. Si el presupuesto lo permite, se podría contratar a una niñera o cuidadora hablante nativa de la lengua meta que le hable a los niños en ese idioma unas cuantas veces al mes.
  4. Deja la vergüenza de lado y habla. Tal vez no hablas perfectamente el idioma y por ello sientes pena de expresarte delante de tus hijos. Sin embargo, debes recordar que esto es una aventura que se asume de forma colectiva, en familia, y como consecuencia debe ser enfocada desde la practica y el entendimiento y no la búsqueda de la perfección. Imagínate el orgullo de tus hijos al verte aprendiendo otro idioma con entusiasmo y disciplina.
  5. Sé creativo. Hay diversas maneras de exponer a nuestros hijos a la lengua meta, lo importante es querer hacerlo y ser constantes en ello.  ¿Qué no se te ocurre nada? Te invito a visitar portales web de familias bilingües y multiculturales, Instagram y Pinterest. Las ideas están allá afuera, solo tienes que buscarlas. Por lo pronto comparto con ustedes mis favoritas: inscribir al niño en un programa de inmersión en el idioma que se desea aprender, llevarlos a campamentos de verano e invierno en un país en donde se hable dicha lengua, contratar un tutor privado para casa, conseguir unas lecciones de idiomas en línea (modalidad online), participar en actividades sabatinas en centro comunitarios y hasta cocinar. Preparar una receta típica del país de la lengua meta es una forma divertida y sabrosa de compartir y aprender no solo del idioma, sino tambien de la cultura. 
  6. Consigue un Pen-Pal. Dependiendo de la edad de tus hijos, tener un compañero de correspondencia es una forma emocionante y efectiva de practicar la escritura y comprensión lectora en la lengua meta. Además, estarás promoviendo el contacto social a través del correo lento o “snail mail” y no solo por medio de las redes sociales.

Ahora bien, estos aspectos se relacionan directamente con el idioma en cuestión. Además, existen puntos que deben ser tomados en cuenta como parte fundamental del aprendizaje de ambas la lengua nativa y la extranjera. Recordemos:

  • Fortalecer la lengua nativa. Se ha comprobado que los niños con alto nivel de conocimiento de su propio lenguaje aprenden de forma más eficiente la segunda lengua. La lectura será tu mejor herramienta y no tienes la excusa de que no sabes leer en otro idioma, pues te recomiendo leerle a tus hijos libros en tu propia lengua.
  • Mantén contacto constante con maestros y tutores. El binomio padres-escuela siempre será la clave para el éxito de tus hijos en cualquier misión educativa que emprendan. Participa en actividades de la escuela, asiste a las reuniones de padres y haz trabajo voluntario. Está presente.
  • Sé disciplinado y constante, establece horarios dedicados al aprendizaje de esa otra lengua y planifica con tiempo actividades que expongan a los chicos a la culturas propia y diferentes.
  • Busca apoyo. Todo se hace mejor trabajando en equipo. Contacta a otros padres que estén en la misma situación que tú, revisa los portales en línea de familias bilingües y revistas multiculturales.
  • Sé claro en expresar los motivos por los cuales tu hijo aprende una segunda lengua. Explícaselo. La motivación es el motor de la adquisición de una lengua extranjera.

¿De pronto te parece que es cuesta arriba? 

Es normal. Pero debemos enfocarnos en hacer de este proceso de aprendizaje algo divertido que fomente lazos familiares y nutra nuestra relación con los chicos. Por supuesto que habrán momento de desesperación y frustración, pero es vital que nos mantengamos firmes y no desistamos. Aprender otro idioma es una inversión en la educación de tus hijos. No un lujo.  Y como estamos hablando de una inversion para la vida de nuestros tesoros más preciados te voy a dar unos últimos consejitos para evitar guerras campales en casa.

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Apoyemos a nuestros hijos en su camino como aprendices (Cadaqués, Spain)

¿Qué no debemos hacer?

Evita amenazar y castigar a los niños por no aprender lo suficiente o por no querer hablar en el idioma meta. La rebeldía de los niños bilingües es un fenómeno comprobado que para nada se resuelve a gritos, exigencias ni regaños. De igual forma te pido que no te rías o burles de los errores cometidos por tus hijos al hablar en el idioma extranjero. Esto tampoco debe ser permitido en tutores, maestros o familiares del niño. Y por último, deja de lado el papel de policía y evita corregir constantemente. Sí, a los aprendientes de un idioma se les deben enseñar la pronunciación y gramática correctas, sin embargo la corrección del error debe ser trabajada de forma natural, poco a poco y siempre y cuando no se atente contra la seguridad y autoestima de los chicos. Como mamá de niños bilingües y educadora siempre busco la forma de corregir que no lesione el orgullo de mis niños, por ejemplo, repito el término o la oración errónea de la forma correcta, de esa manera los niños aprenden por modelo y ejemplo y no por vergüenza. Ideas hay muchas, simplemente toma las riendas del proceso y recuerda que debe ser divertido, eficaz y sobre todo especial para ti y tus hijos.

¡Anímate a aprender otro idioma!

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