Esa mano amiga: Un mentor

Nuestra llegada física al país destino no significa que el caos de la mudanza y la despedida haya pasado. En la mayoría de los casos, las fases de despedida y transición se alargan hasta bien entrado el primer año de estar viviendo en nuestro nuevo hogar. Toma tiempo, paciencia y voluntad aprender la dinámica del país huésped, las tradiciones, los “sí” y “no” de un lugar que nos es desconocido.

En nuestro caso nos ayudó mucho tener un mentor o grupo de mentores, manos amigas, quienes nos orientaron en esos primeros tiempos de adaptación e inestabilidad emocional tanto en Estados Unidos (2002) como en Alemania (2014). Creo que para mí la experiencia de tener a alguien que me guiara, me hablara y se tomara el tiempo para ayudarme a aprender lo más básico, me marcó de forma tal que me ha servido de inspiración y motivación para fundar Little Nómadas. Siento en lo más profundo, que tuve la fortuna de contar con mentores que hicieron del período de transición una experiencia enriquecedora y menos traumática, y es por ello, que deseo brindarle apoyo a aquellos que emprenden el camino que yo ya he transitado.

Siento en lo más profundo, que tuve la fortuna de contar con mentores que hicieron del período de transición una experiencia enriquecedora y menos traumática.

Cuando nos aventuramos en una nueva ciudad, un nuevo lugar, necesitamos de una mano amable que responda nuestras preguntas y nos introduzca en la comunidad. Estas personas van a ser nuestros puentes que permitirán la integración eficaz y más rápida de nuestra familia y de nosotros mismos. Todos necesitamos alguien que nos indique como se clasifica el reciclaje, los días en los que pasa el camión de basura, donde se paga el recibo de la luz, cuáles establecimientos reciben solamente pago en dinero efectivo, el horario de autobuses y la iglesia más cercana. Recordemos que somos como niños pequeños empezando desde cero, en muchos casos sin ni siquiera hablar el idioma del lugar.

El detalle importante radica en encontrar al mentor o coach adecuado. Después de todo, será esta persona la que nos presentará grupos de amigos, marcará el tipo de actitud que tendremos hacia la sociedad huésped, y de la que aprenderemos como manejarnos en las situaciones diversas de nuestro nuevo entorno. Si nos encontramos con un paisano deprimido que solo habla mal del país destino, quien sentimos nos “hunde” con sus energías negativas y actitud conformista, la experiencia de tener un mentor nos parecerá un desastre. Es vital que seamos amables y agradecidos con aquellos que se nos acercan con ganas de ayudar, pero siempre manteniendo una distancia que nos permita observar como se desenvuelve esa persona en la comunidad, cuál es su rol, si es hostil hacia los locales o receptiva, antes de establecer una relación de amistad seria y duradera. No dejemos que el desespero de estar solos en un país extraño nos lleve a relacionarnos con personas que tendrán un impacto negativo en nuestro propio proceso de adaptación.

Mis recomendaciones para encontrar esa mano amiga que nos ayude a transitar el camino de inmigrantes se basan principalmente en buscar apoyo de aquellos quienes ya estén integrados en la comunidad, o que al menos atraviesen ese proceso de forma positiva. Personas que compartan intereses comunes, como deporte, escuela de los hijos, cine, arte, organizaciones de apoyo al extranjero, o bien centros religiosos. Así mismo, debemos prestar atención de conseguir al mentor que no solo dedique sus esfuerzos a la integración de los adultos de la familia, sino quien también se tome el tiempo de facilitar la adaptación de los pequeños de la casa. Asesoremosnos en la empresa que nos ha dado trabajo en el extranjero, o bien, recurramos a los maestros de nuestros hijos, para obtener información de clubes deportivos y centros comunitarios, así como organizaciones de padres y representantes en donde podamos conocer personas con quien conversar y a quienes consultar dudas. Determinemos si tenemos la disponibilidad económica para costear un programa de coaching formal y multidisciplinario, mediante el cual podamos planificar reuniones semanales que nos permitan resolver inquietudes de distintos ámbitos: familiar, laboral, económica. Analicemos la posibilidad de un mentor online, quien con su experiencia, nos oriente en el proceso migratorio, de transición y participación en la comunidad huésped.

Determinemos si tenemos la disponibilidad económica

para costear un programa de coaching formal y multi disciplinario

A lo largo de este proceso de mudarnos a dos países diferentes y de integrarnos, despedirnos y re integrarnos nuevamente, he encontrado programas útiles con personas amables que se han tomado el tiempo de pasearnos por nuestra nueva ciudad, enseñarnos lo básico del funcionamiento comunitario y nos han abierto las puertas de su hogar y de su amistad. Por ello, me siento agradecida y comprometida a hacer lo mismo por todo aquel que lo necesite. Recuerden que estar preparados es fundamental para sentirnos estables en el país destino. Esto requiere esfuerzo y responsabilidad de nuestra parte para utilizar las herramientas adecuadas y disponibles. No estamos solos en esto. Infórmense.

Un comentario sobre “Esa mano amiga: Un mentor

  1. Así es, debemos informarnos y pedir ayuda sin pena. Incluso puedes pedir ayuda a diferentes personas dependiendo del tema. Yo no tuve nadie específico a quien pueda llamar mentor pero si muchas personas en mi trabajo, en la escuela de mi hijo y vecinos que nos ayudaron a integrarnos 🙂

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