Libros para pequeñitos

Aquí en casa iniciamos esta jornada plurilingüe en el año 2004, con el nacimiento de nuestro primer hijo mientras vivíamos en Fort Worth, Texas. Desde los meses de embarazo estábamos claros de que en casa se hablaría puro español. Nuestro chiquito debía aprender el idioma de su madre, sus abuelos, su sangre… Luego nacieron los hermanitos, copiando todo lo que nuestro primogénito hacía, carcajadas, gestos, palabras, en inglés y español, saltos y piruetas. Nuestra casa era como una comedia, en donde los idiomas empezaron a mezclarse producto de una madre hablachenta, un padre trabajando todo el día y la música y libros regalados por la familia y los amigos. Las oraciones en Spanglish no se hicieron esperar, y con ellas mi orgullo de madre y la mirada algo ecléctica de los abuelos y tíos venezolanos. Yo sentía orgullo profundo al verlos paseándose por los dos idiomas de forma natural, espontánea y simpática. Nuestros seres queridos observaban un tanto dudosos, comentando que “estos niños” no hablan ni una cosa ni la otra… Entre pañales, visitas al médico y vídeos de Plaza Sésamo, continuamos este camino que nos ha traído más satisfacciones que frustraciones. Nuestros nómadas han sido siempre felices y joviales, con ese tumbao latino que nos caracteriza, haciendo que cada palabra en inglés fuese una poesía… una melodía tropical.

Llenarme de información y de material fue clave para mí como mamá queriendo criar niños globales. La meta siempre ha sido y será mantener la lengua madre (español), tener nivel nativo de inglés, y ahora, dominar el idioma alemán. Hace tres años nos mudamos a Alemania y desde entonces tenemos la misión de adquirir esta lengua tan apasionante y compleja. Entre tanta búsqueda y paseos a la biblioteca, llegamos a la conclusión de que los libros son la herramienta  perfecta para nosotros como familia porque proporcionan los elementos necesarios para desarrollar las distintas destrezas del lenguaje en cada etapa de crecimiento de nuestros hijos. No es desconocido para familiares y amigos, recibir pedidos de nuestra parte solicitando libros de regalo, tesoros de cada país que guardamos como joyas preciadas.

Hoy quiero compartir con ustedes algunos de los libros que solía leerle a mis chicos cuando estaban pequeñitos, y con los cuales aprendieron a leer tanto en inglés como en español. Espero puedan entender la nostalgia de mis líneas, mis hijos ya no son tan bebés, y cada página de estos libros así me lo confirman. De esta forma, démosle la bienvenida a mi libro para aprender a leer favorito: Nuevo Mi Jardín de A. Díaz De Cerio. sus sílabas coloradas e ilustraciones captaban la atención de mis niños, al punto de que se nos hizo divertido practicar lectura de vocabulario básico en español; dos veces a la semanas fueron suficientes para introducir terminología y fomentar el amor por nuestro idioma.

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Igualmente, coleccionamos cuentos de siempre, como La Caperucita Roja, El Gato con Botas, El Flautista de Hamelin, entre otros. Incluso ahora, ya no siendo tan pequeños, mis nómadas leen estas historias como si el tiempo no hubiese pasado. Libros como El Principito y un compendio de los cuentos de los Hermanos Grimm, se unieron a nuestra pequeña biblioteca para continuar nutriendo la creatividad de mis hijos, mientras afianzan vocabulario ya adquirido en español. En cuanto al inglés, son muchos los títulos que sirven para atraer la atención de los niños y motivarlos a explorar nuevas palabras y estructuras gramaticales básicas. Aquí en casa tenemos la serie de cuentos de “If You Give a Mouse a Cookie” de Laura Numeroff, The Very Hungry Caterpillar de Eric Carle, Green Eggs and Ham de Dr. Seuss y la serie Thomas The Tank Engine… es mucho el material que tenemos en casa y al cual le debo el mejor de los resultados: niños capaces de leer en inglés, español y alemán. Ha tomado tiempo, días de flojera y otros de desesperación, pero ha valido la pena. Y ustedes, ¿cómo incorporan los libros en la adquisición de lenguas extranjeras en casa? ¿Tienes algunos que nos puedas recomendar?

Es importante que como padres recordemos que nada debe ser obligado, sin embargo, seremos nosotros los que marcaremos la pauta y los límites de los ratos de lectura y aprendizaje de una lengua. Recordemos que debemos hacer de este rato un momento agradable, de compartir, de conectarnos con nuestros pequeños… Ellos crecen muy rápido y aun cuando me sienta feliz y orgullosa, les confieso que presenciar su etapa de lectores independientes me ha dejado con el corazón arrugado… Aprovechen este tiempo y disfruten de un buen libro infantil con sus chicos. No se arrepentirán.

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